Hernán Panessi
01/09/2009 13:47

El sueño del perro

(2007)
8.0

Sucedió en Francia, en décadas de sedición, que un manojo de críticos cinematográficos (o cronistas renacentistas) dieran origen a un movimiento de vanguardia donde el espectador especializado, harto de ver lo que no quería, se decidiera por filmar como a él se le cantara. El paralelismo de la Nouvelle Vague con Paulo Pécora parece improbable, sin embargo, estamos en presencia de un “periodista que hace cine” –según se autodefine- y de un hecho similar al del “ejercicio francés”, lo concibe desde una concepción humana e irracional. A punto de estrenar su primer largometraje como director, Pécora nos cuenta las travesías de El Sueño del Perro y su tardío estreno en salas comerciales.

¿Qué es El Sueño del Perro?
Es la invitación a un viaje a través de la mente, los sueños y los recuerdos de un escritor que se encuentra hecho añicos después de haber perdido a su familia. Es a la vez un sueño y, como tal, sigue la lógica anárquica de lo irracional, con una narración fragmentada que no respeta una línea cronológica tradicional, sino todo lo contrario, dejándose llevar como una hoja seca en un río que a veces es calmo, y otras es rápido y caudaloso. También es un drama y una aventura, una película sobre la amistad, la solidaridad y el respeto por el ser humano y la naturaleza.

Siendo una película del año 2008, ¿por qué encuentra su estreno en salas comerciales recién ahora a mediados del 2009?
En 2008 terminé una primera versión en HD para la Competencia Argentina del Bafici, pero luego la película entró en un proceso de postproducción y ampliación a 35 milímetros muy largo y costoso, que pude terminar recién ahora con la ayuda y colaboración de muchísima gente. Además, tuve que aprender sobre la marcha un montón de cuestiones que llevan mucho tiempo, dinero y esfuerzo, especialmente para un director y productor independiente (y todavía inexperto) como yo. 

¿Cuáles son tus sensaciones ante el inminente estreno en salas después de haber recibido premios en Francia e Italia?
Mucha expectativa y deseos de que la gente que la vea se deje llevar y disfrute la propuesta eminentemente humana, climática y sensorial de la película. Los logros en Trieste y París fueron muy importantes y espero sinceramente que esta historia sobre sueños y pequeños heroísmos pueda tocar en los espectadores las mismas fibras interiores que tocó en los jurados europeos que la premiaron.   

¿Cuál fue el rol del INCAA en este largometraje?
El aporte del INCAA fue fundamental para poder pagar los gastos de ampliación a 35 milímetros de la película y para cumplir con deudas y compromisos que fui contrayendo durante todo el proceso, desde el comienzo del rodaje hasta ahora. De todos modos, esta película no hubiera existido sin la confianza, el apoyo y la ayuda desinteresados de Manuel Antín y la Universidad del Cine, además de técnicos, actores, familiares, compañeros de trabajo y amigos.

En un reportaje dijiste que te considerás “un periodista que hace cine” ¿Cómo combinas tus dos pasiones?
Me considero un afortunado y estoy muy agradecido por poder trabajar como periodista cinematográfico. No sólo porque me permite ejercer mi vocación, sino porque además me acercó a muchísimos cineastas, actores y productores que, de algún modo, y sin saberlo, me enseñaron desde el ejemplo a no dar el brazo a torcer frente a las adversidades y a hacer las cosas a pesar de todo. Gracias a ellos creció en mi está otra pasión que es el cine.

¿Cómo se dio el paso de una disciplina hacia otra?
Accidentalmente. Me había inscripto a un curso para estudiar crítica de cine, pero finalmente –por falta de quórum- tuve que anotarme a un curso de dirección. A partir de ahí no paré de estudiar y de hacer cortometrajes y videos, tanto como director, guionista, productor y camarógrafo de mis propias obras, como también eléctrico, asistente de dirección y productor de los trabajos de amigos y compañeros. Fue un proceso muy enriquecedor y espero seguir haciendo y aprendiendo cine muchos años más.

¿Cuál de todos tus cortometrajes es el que más satisfacciones te dio? ¿Por qué?
El que me abrió más puertas fue Una forma estúpida de decir adiós, pero el que más satisfacciones me da es 8cho, una especie de ensayo preparatorio para El Sueño del Perro. Se trata de un viaje onírico a través de las visiones y pesadillas de una mujer que escapa de su propia sombra. Es muy climático y posee una extrañeza poética que me gusta mucho. Me sentí muy a gusto haciéndolo y lo disfruto mucho cada vez que lo veo.

Dada tu visión periodística del cine, ¿cuál es tu opinión con respecto al “Nuevo Cine Argentino” en tanto nivel alcanzado y densidades de espectadores?
El Nuevo Cine Argentino es una denominación muy amplia acerca de un montón de directores, productores y películas que a partir de mediados de los 90 produjeron una valiosa renovación en el cine argentino. Creo que hay artistas fundamentales, con una sensibilidad muy especial, como Esteban Sapir, Lucrecia Martel, Luis Ortega, Ernesto Baca, Gustavo Fontán y Lisandro Alonso, pero la lista de cineastas nuevos y valiosos es enorme y difícil de enumerar. Es una lástima que el nivel artístico alcanzado no esté acompañado, como se merece, por el público.

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