Ezequiel Obregón
12/12/2008 04:00

Tras la pantalla

(2015)

Estar cerca de fin de año nos lleva a reflexionar sobre los caminos transitados por el cine nacional. Para ello nos acercamos a Pascual Condito, quien desde Primer Plano distribuye gran cantidad de películas argentinas. 

¿Vos crees que la ley de cuota de pantalla es deficitaria por la misma ley o por la falta de su cumplimiento?
Yo creo que hay varios factores. No sólo está el factor de los cines, también está el factor de las películas. Lo que pasa es que en cuanto a los cines, en los últimos tres o cuatro años decreció bastante. Las salas son reacias a pasar cine argentino, lo que pasa es que cuando ven una película comercial… no es sólo una culpa de ellos. Entiendo que hay una ley, pero también hay que entender que a veces hay que también que ser más abierto al público.
 
En ese sentido, ¿cuál debería ser el rol del Estado, del INCAA en este caso?
Si hay una ley, tratar de buscar la manera para que se pueda respetar.
 
Siempre se comenta que vas a una multisala, y para una película argentina te dicen que no hay localidades pero en verdad sí las hay. ¿Te consta que esto pase?
Todo eso es lo que dicen. A mí solamente me pasó una vez sola. 
 
¿Vos como distribuidor tenés una relación distinta con las multisalas?
Las multisalas también tienen una ventaja. Tienen buena proyección, buen sonido. Hay cosas que hacen bien. También hay independientes que tienen malas butacas y mal sonido, y otros que tienen buenas butacas y buen sonido. Están las cosas a medias.
 
Yo creo que todo se desarticula cuando llegan los famosos “tanques”.
Ahí está el problema. El exhibidor pierde la cabeza. Pero se pierde la cabeza en el mundo. En dos semanas o en tres quieren recoger todo. No sé si es por la piratería o por la desesperación. Ahí se vuelven locos, algo que antes no pasaba. Entonces muchas veces una película se ve en una sala independiente y en un complejo y hay una desventaja, porque al tener estos últimos más salas, pasan más películas y la gente siempre llega a un horario en el cual están por comenzar.
 
En los últimos años, ¿encontrás cambios en los hábitos del público local?
El cine nacional en los últimos años fue perdiendo fuerza por muchos motivos. Quizás porque hay más cantidad, o porque la televisión por cable tiene más promoción, quizás porque en la prensa se promocionan más las películas que se están por hacer: entonces se está por empezar una película y ya tiene promoción en televisión satelital como HBO, Cinecanal… Pueden llegar a América Latina con la promoción y uno no la tiene. Esa es una desventaja. La gente cambió los hábitos, consume películas mucho más “pochocleras”. También hay otras comodidades y los cines tradicionales desaparecieron. Hay inseguridad, eso influye. Cuando yo empecé, con los derechos de cine ya alcanzaba para sobrevivir. Y después necesitaste el video, la televisión, el cable… Hoy Internet. Y muchas veces todo eso no te alcanza para que una película funcione bien.
 
¿Qué rol juega la crítica en todo esto?
La crítica muchas veces es muy despiadada. Y a veces con cine independiente. Se castiga más al cine argentino que al cine asiático, por ejemplo. No se valorizan a todos los que hacen cine argentino con lo poco que tienen. 
 
¿Por qué crees, entonces, que realzan cinematografías extranjeras y no nacionales?
Porque siempre lo de afuera es mucho mejor que lo de adentro, eso es lo que pasa. 
 
¿Qué rol debería cumplir la crítica?
Como en otros países, no debería salir el mismo jueves, sino diez días más tarde. Como en España. Que salgan las críticas de las películas extranjeras, y de las nacionales quince días después. Que el público tenga dos semanas para ver si les gusta o no les gusta. Acá a veces la gente ni ve la crítica, ve “dos estrellitas, tres estrellitas…”. 
 
Hay una mercantilización de la mirada del lector, que quiere enterarse cuanto antes si una película es mala, buena, regular…
¿Pero quién dice si es buena o mala? Depende la objetividad de quien lo ve. A uno le puede gustar una película erótica y a otro no. ¿Alguno tiene la verdad? Yo no la tengo a la verdad.
 
La cuota de pantalla discrimina lo que son películas de menor producción de las de mayor. ¿Esto efectivamente sirve? Técnicamente el cine es un arte industrial, y todas las películas son complejas, más allá de que algunas más que otras.
Para mí es un medio industrial y también es un medio de cultura. Pero a veces los grandes países lo toman como un producto, entonces contra un producto es difícil combatir. Es negocio y cultura.
 
Desde la asunción de Liliana Mazure en el INCAA, ¿percibís un cambio para que estos problemas se solucionen?
Tienen buena voluntad de hacer las cosas bien. Liliana Mazure es una persona que tiene experiencia como productora. Estuvo viviendo en México, ha dirigido dos películas… Sabe los problemas de la industria. Necesita tiempo para re-organizar todo. 
 
¿Crees en la diferencia entre cine independiente y cine industrial?
Para mí es cine, yo aborrezco la palabra “independiente”. Para mí es cine. Yo he distribuido cine independiente. Yo creo que hay que saber contar historias. Puede contarlas Pino Solanas, Trapero, Aristarain, Piñeyro. Yo veo películas que me cuentan historias.
 
¿Qué pensás de los festivales? Sobre todo los de acá.
El BAFICI es un movimiento importante de gente joven, Mar del Plata es un poco más tradicional. Comercialmente, los festivales no aportan nada a la distribución, porque la gente mira Cannes, mira Berlín. Pero ayudan a crecer un movimiento de cine. 
 
A la hora de distribuir, ¿qué variables utilizás?
Son distintas en cada caso. Mi empresa distribuye películas con una copia, dos copias, tres copias, o veinte, o cuarenta o cincuenta. Yo a veces hago pocas copias porque a veces quiero darles un servicio a los directores jóvenes. Apuntamos a que la distribución no es sólo comercio. Me gusta lo que yo hago, tengo pasión. En la distribución estoy desde el año 78.
 
¿Las denominadas “salas de cine arte” deberían tener más sedes?
Acá hay pocas. Habría que hacer salas para cine documental tres o cuatro complejos, para cine argentino cuatro o cinco.
 
¿Qué autores te interesan?
Me gustan Favio, Pino Solanas, Aristarain, Campanella, Burman, Trapero, Taratuto, el de Whisky, el de Buena Vida Delivery. Me gusta mucho Sorín, Rodrigo Moreno. Me gusta mucho el cine que cuenta historias, no tanto el cine abstracto. 
 
 
 

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