EscribiendoCine
11/06/2008 15:28

Leonardo Favio vuelve al cine de ficción luego de 15 años (su última producción Gatica, el mono fue estrenada en 1993) con Aniceto, revisionando Éste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más... (1966) pero en formato de ballet. Pocos días antes de su estreno, este inagotable director poco adepto a las entrevistas, hablo con EscribiendoCine acerca de su última producción.

Aniceto

(2008)

¿De dónde nace Aniceto?
Tanto Aniceto como Francisca y Lucia son personajes reales, existieron en Luján de Cuyo el pueblo donde nací, aunque esta historia nace del cuento El cenizo de mi hermano Zuahir Juri.

¿Cómo fue trabajar con bailarines que no eran actores?
Yo pensé que iba a tener una tarea más dura con los actores, estaba fascinado con los rostros, con los cuerpos, pero no sabía qué pasaría con la parte actoral. El haber encontrado a Natalia Pelayo, Alejandra Baldoni y Hernán Piquín, como a mucho de mis colaboradores, lo atribuyo a un milagro que casi siempre me acompaña en mis películas, estoy convencido de que Dios está al centro de todo, a la izquierda suele estar la gente y a la derecha la estética, eso hace que tenga colaboradores que no me permitan equivocarme, lo agradezco a Dios tanto como que me permita saber escucharlos. El nivel actoral de estos chicos es maravilloso. Por lo general, a mí me suelen atribuir el buen manejo de actores, pero en esta oportunidad yo me tengo que despojar de eso, me encantaría qua así fuera, es todo producto de ellos, yo pedía 10 y me entregaban 15. Al principio me sorprendió, luego me fui habituando a que todo era una percepción de lo que es el cine más allá de mi concepción. Pero en este caso, pasaron cosas que solo le puedo atribuir a un milagro. Hay una escena que Hernán (Piquín) está frente a su contrincante, lleno de un rencor infinito, el mira el reloj y hace un pequeño gesto con la ceja que yo no se si se lo hubiera podido marcar. Esos pequeños detalles hacen de un artista una gran actuación.

¿Qué tuvo en cuenta para traspasar la danza al cine y que transmita la misma sensación del vivo?
Es algo que te dicta el corazón, en mi caso fue así. Sentí que la danza era otro de los elementos que colocaba en esta obra. Aniceto es mi obra más circular, abarca una mayor cantidad de cosas, la pintura, la musicalidad del idioma, todo se conjuga en la cultura que antecede al ballet de Chopin. Fue una tarea con la que espero conseguir un buen botín, fue una tarea bastante dura pero bella, y cierra algo que siempre estuvo adentro mío. Aunque más no sea bocetar apenas, apenitas, que los movimientos se transformen en ballet.

¿Fue difícil conseguir financiación para la película?
Siempre cuesta sangre, sudor y lagrimas un crédito del Instituto (INCAA), nunca fui en persona a pedir un crédito. Al haber encontrado a Javier Leoz (productor ejecutivo) por ejemplo fue otro milagro, el estaba convencido de que lo iba a conseguir, se acercó al Instituto (INCAA) donde yo por timidez no me animaba a ir, y encontró la mejor colaboración tanto de Jorge Coscia, como Jorge Álvarez y Liliana Mazure, (Presidentes del INCAA en diferentes periodos), gracias al Instituto y a mis magros ahorros se pudo realizar Aniceto.

La crítica ha tomado en los últimos años cierto protagonismo. ¿Es de los que esperan hasta la madrugada los diarios o espera que alguien le comente que se publicó?
Estoy tan expectante de la crítica con la misma ansiedad que tiene un niño frente a una heladería, nunca se te va, uno siempre espera que llegue el amanecer para comprar los diarios, es más fuerte que uno. Pero hay que saber leer las criticas, sabiendo a quien se lee, leer en entrelineas.

¿Hay nuevos proyectos?
Siempre, están dentro de mí.

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