Hernán Panessi
15/06/2009 10:39

Hablar con alguien optimista siempre es bueno para el alma (intangible tan al margen de importancias, tan desatendido). Ese tipo de gente, entre otras cosas, suele transmitir cierta fuerza para encarar desafíos “tal como el Quijote contra los molinos de viento”. Santiago Giralt, director del film Toda la gente sola, hombre que responde a ese patrón, habló con EscribiendoCine sobre su especial visión del cine argentino y, por supuesto, sobre su película próxima a estrenarse. O un imitable modelo de vida.

Toda la gente sola

(2009)
8.0

¿Qué sensaciones te genera el estreno comercial de tu film Toda la gente sola?
Mucha alegría. Es un proyecto de hace seis años que finalmente toma forma y sale al mundo. La experiencia de hacerla fue tan personal y colectiva al mismo tiempo que contiene para mí lo mejor de los dos mundos: poder hacer una película con un estilo propio al mismo tiempo que compartirla con el equipo como primeros espectadores. El estreno me encuentra además trabajando mucho en el website (www.todalagentesola.com.ar) y tomando decisiones con la productora sobre cómo estrenarla. Estrenar cine argentino en la Argentina es un desafío más grande de lo que parece, es casi una batalla como la del Quijote con los molinos de viento.

¿De dónde viene la historia de la película? 
La película está hecha de los fragmentos de mi adolescencia en Venado Tuerto desde el adulto que soy hoy, con ciertos saberes que en ese entones no tenía. Eso me permite acercarme a los conflictos de los personajes sabiendo que tienen la fuerza de resolverlos, de que la tristeza tiene fin, en oposición a la famosa canción... Soy un tipo optimista, del estilo de la chica de Happy Go Lucky (La felicidad trae suerte), tan optimista que puede irritar...

¿Cómo te fue en el Festival de Toulouse?
Para un director de cine ir a los festivales es un lujo que a uno le da esta profesión. Te tratan bien, sos una celebridad, te llevan, te traen, te alimentan... Es maravilloso... En principio yo me lo tomo como unas vacaciones de mi vida cotidiana donde me dedico unos días a mí mismo y a la película y la pienso con la distancia de estar lejos de casa. La verdad es que en Toulouse me quedé muy contento. La película es un cuento triste pero optimista, con humor y personajes reconocibles. Y en Francia esto se sintió así, la gente entró a la película con total facilidad y fue disfrutando de cada momento. La primera noche tuve un grupo de alumnos de un colegio secundario...  Los chicos salieron excitados de la película y el profesor me decía que era la película que más les había gustado... Y yo por dentro sentía una enorme satisfacción... Sentir que la historia vibraba con tanta fuerza para los adolescentes me dijo que  andaba por buen camino.

Fuiste productor asociado de 8 Semanas, película premiada en BAFICI. ¿Cómo fue haber participado de un proyecto ganador como ese?
Fue una oportunidad hermosa y un lujo que me dieron los directores. Nosotros somos un equipo de diez o quince personas que se repiten, que trabajamos en los proyectos que se generan en MyS Producción, la compañía productora de Silvia Rodríguez y Mili Roque Pitt. Hay cuatro directores que circulamos y muchos roles por cumplir en los proyectos de otros. Yo amé 8 semanas desde el día que Diego, uno de los directores, me lo comentó mientras yo estaba en Alemania con Upa! Cuando volví y vi algo del material, ofrecí participar de algún modo que sumara. Y los chicos me dieron la oportunidad de asociarme. ¡Y la película quedó estupenda! Me encantó haber hecho Upa! y que los amigos directores hicieran 8 semanas, creo que una propuesta responde a la otra y se cachetean mutuamente... Nosotros dialogamos todo el tiempo con nuestros proyectos porque somos un núcleo dinámico de gente muy diferente: Ale Montiel es director y guionista y fue asistente de dirección en Toda la gente sola, Eva Bär es directora, guionista y montajista de las películas, yo me asocio a la película de Ale y Diego... Y Mili y Silvia nos arman y nos organizan... Es una dinámica que se da naturalmente entre nosotros y que cambia todo el tiempo. Nos conocemos hace más de diez años...

Leí por ahí que sos seguidor de Pedro Almodóvar, ¿por ahí viene tu búsqueda? 
No, para nada. Justamente lo que me pasa con Almodóvar es que es un cineasta que me marcó profundamente y me cuesta mucho trabajar sin tenerlo cerca y sin pelearme con él al mismo tiempo. Lo mismo me pasa con Ripstein o con Alejandro Doria, que son otros referentes del cine en español que me interesan... También Douglas Sirk, que es mi otro referente, que siempre lo tengo cerca porque es tan perfecto que no me puedo pelear con él... Por otro lado, mi búsqueda no se queda en el cine porque yo además escribo novelas y escribo un blog (www.santiagogiralt.com.ar). Recién empiezo un recorrido de cuentacuentos que se arma alrededor del cine, que es el eje central de todo lo que hago.

Upa! Una Película Argentina es una película con una visión particular sobre el cine nacional. ¿Por qué crees que se dió la repercusión que tuvo? 
Porque es una película que está muy viva, que es muy intensa e irritante pero tiene humor, ironía y cero autoindulgencia. Tiene un guión inteligente, está muy bien actuada y hace que sus limitaciones se transformen en virtudes... Upa! es una película muy rara en la cinematografía argentina, mal que pese a los que no quieran verlo. Lentamente está teniendo una vida de culto que hace que la película expanda su alcance. Si analizás el caso de una película hecha con cámaras domésticas que termina nominada a los premios de cine más importantes de la Argentina entonces el caso se vuelve extrañísimo. Adoro la película y es tan actual como cuando la hicimos.

Desde tu primer corto La última escena de esta pareja (1999) a Toda la gente sola al día de hoy, han pasado 10 años. ¿Sentís una evolución en tu cine?
No tengo una idea darwiniana sobre mi carrera. Creo que mis películas son pequeñas historias que a su vez reflejan situaciones precisas de mi relación con el mundo y con la gente. Upa! es la historia de un grupo que se hunde por sus propios egos, Las Hermanas L. es la historia de dos hermanas que se reencuentran en sus miserias y se vuelven a elegir y Toda la gente sola es la historia de un grupo de gente que está en una pausa emocional que los hace neuróticos e infelices pero que, al mismo tiempo, les da una salida. Las tres películas me representan, cada una a su manera, pero esta es la que me deja más al desnudo. Las direcciones grupales son maravillosas porque el grupo siempre te contiene... En una película en que no tenés un co-director el rol se siente más pesado. Pero como mi grupo trabajó en la película no ha habido momentos de soledad... Creo que lo que aprendí con las películas es a lanzarme y hacer las cosas como las siento, no como las pienso. El pensamiento está en el guión y su estructura. El sentimiento está en la película.

Por último, ¿qué le dirías a una persona que está por entrar a ver a tu última película?
Que entre tranquilo. Que la va a pasar bien, que se va a entretener, emocionar y reír un rato.

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