Hernán Panessi
12/05/2009 18:46

A punto de estrenar comercialmente el film Luisa, Gonzalo Calzada, director ligado al mundo del cine y la publicidad por igual, habló con EscribiendoCine acerca de cómo llegó a trabajar con productores de renombre, de cómo es su historia, y, por supuesto, nos contó todo sobre su primer largometraje.

¿Qué es Luisa?
Luisa es una historia. Fue lo primero que vi en el guión que me ofrecieron dirigir.

¿Cómo es filmar una primera película?
Cada uno tiene su experiencia, creo que todas son distintas, como distintas son las formas de llegar a una película. Esta fue una película difícil porque fue un trabajo encomendado por una productora profesional. Yo como director tenía la responsabilidad de llevar adelante un proyecto que no había nacido conmigo y responder a las demandas y exigencias de un trabajo de esa naturaleza. Por otro lado, como director, tenía que encontrar los elementos que me conectaran con la historia para poder apropiarme de la misma. Eso es un desafío y casi una condición indispensable para poder seguir. Si no hay conexión con la historia, el personaje y el proyecto, entonces el trabajo queda desprovisto de vida, de amor. Por suerte eso no ocurrió.

Sabiendo que venís de trabajar del mundo de la publicidad, el paso al cine: ¿fue forzado o te resultó natural?
Yo trabajo en publicidad pero también trabajo en cine. La única diferencia es que en cine no recibía plata, pero ponía la misma dedicación. Creo que el paso mas complicado esta en aprender las distintas formas de trabajo (fundamentalmente por el presupuesto) que existen entre ambos medios. Pero en mi paso hice muchos trabajos en paralelo por amor al cine mientras trabajaba en publicidad, todos esos proyectos filmados en 16 o 35 mm eran de mucha exigencia en la puesta y muy poca plata, de manera que, por suerte, ya tenía formado el músculo de filmar con pocos recursos. No me resulto difícil. Si es verdad que el paso del tiempo es interesante de ver, son muchos días y por momentos sentía que no sabia donde estaba parado, cosas de continuidad o poco tiempo para los detalles por tener un plan de rodaje muy exigido. En publicidad observo que el mayor limite esta en que el proyecto se construye bajo la mirada de muchos sectores, hay más medios pero también más condiciones y restricciones, en cine hay mucha libertad pero no la podes usar por las exigencias de tiempo y plan de rodaje que te obliga a correr de una manera extrema.

Trabajaste el sonido del corto “Aquel mago ocre” en el año ’93, ¿qué recordás de esos tiempos?
Fue una linda época la etapa de estudiante. En ese tiempo realizamos varios proyectos de cortos en video y 16 mm. Yo filmé en esa época varios cortos como director: La Puerta, Valdemar y El Milagro de la Sangre. A diferencia de lo que ocurre hoy, lo que siento es que en esa época todo costaba un poco mas, desde conseguir material y cámaras hasta poder ver una película de algún director especifico. No había Internet, ni DVD, ni librerías especializadas en cine (sólo una) ni tantas escuelas. Uno peleaba por ver una película, por conseguir una entrevista de un director, por el negativo, por llegar al 16mm porque el único formato de video era el S VHS y era muy malo. Cada logro, cada posibilidad costaba tanto que nos obligaba a pensar mucho y comprometerse con los proyectos. Hoy siento que hay mucho de todo y ese todo lo siento con poca profundidad.

¿Cómo llegás a trabajar con los Mentasti como productores en tu ópera prima?
Fue a raíz de un trabajo que justamente había filmado de manera independiente, llamado Mandinga. Se los presente nos entendimos muy bien. La forma en que trabajamos en ese proyecto nos permitió conocernos y fueron ellos los que me ofrecieron dirigir un guión que querían transformar en película. Para mi fue una gran alegría que me confiaran un proyecto ajeno. Son gente de cine, apasionados, y con muchas ganas de producir. Otro capitulo muy importante es Leonor Manso. Ella fue quien llevo toda le película adelante encarnando un personaje que, prácticamente, está en toda la película. Con ella trabajamos mucho el personaje ajustando algunas cosas del guión, fundamentalmente, para que pudiera darle cuerpo al mismo.  Con ella aprendí mucho de cine. Fue una gran experiencia para mí.

¿Qué repercusiones tuvo tu largometraje Luisa en el festival Pantalla Pinamar?
Siento que la gente se conectó mucho. Es una película que creo, el mejor logro es que es honesta, se nota la sinceridad y compromiso que todos le pusimos a la película. No sé mucho más, porque me fui al día siguiente de la proyección.

¿Qué sensaciones tenés ante su inminente estreno comercial?
Es extraño pero, por suerte, no pienso mucho en eso. Creo que es un logro poder estrenarla. Es como cerrar un círculo. Poder ver la película estrenada en un circuito comercial es como terminar de recibirse de director de cine. Es terminar de entender el proceso de dirigir.

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