Hernán Panessi
12/05/2009 18:31

Provocar desde lo bizarro es la eterna postura de Mad Crampi, uno de los directores más alocados de la escena local. Vinculado con el under argento en todo sentido, ya sea comandando su productora independiente Rabbid Films, siendo totalmente autodidacta o filmando una película sobre el Clown-Travesti-Literario Batato Barea, Crampi siempre innova desde cualquier posición e intervención de la que participe. EscribiendoCine se dio el lujo de entrevistar a este personaje freak...

¿Cómo es hacer cine fuera del mainstream?.
Trabajar en los límites del sistema tiene sus ventajas y desventajas. Sin duda se trabaja de una manera más libre y menos estructurada, pero en una cosa tan compleja como el cine no siempre es lo mejor. Ser independiente parece más cool y romántico, pero...

¿Por qué elegís filmar en inglés?.
En realidad solo fueron dos películas habladas en inglés y para mí no fue algo tan significativo, aunque me lo viven preguntando y cada vez doy una respuesta diferente; supongo que la idea de hacer una película en inglés era un capricho estético, me sonaba bien. En su momento pensé que había bandas argentinas que cantaban en inglés y nadie discutía que fueran parte del rock nacional, ¿por qué yo no podía hacer películas en inglés que fueran parte del cine nacional?.

¿Qué opinión tenés acerca de la elección de proyectos que tiene el INCAA a la hora de otorgar subsidios?
Es un tema complicado pero el problema no solo son los proyectos que se seleccionan para el otorgamiento de subsidios, también son los proyectos que se presentan. Es decir, aquellos realizadores que tienen acceso a los principales productores, a los avales que les permiten gestionar créditos y todo eso. Presentar un proyecto puede ser o no aprobado. Presentar un proyecto al Instituto de Cine cuesta una verdadera fortuna. Y después de que uno invierte como 3000 pesos en la presentación del proyecto puede ser o no aprobado. Y si es aprobado los subsidios no se liquidan hasta que la película no está filmada, por lo que hay que pedir un crédito al mismo INCAA para poder salir a filmarla. Eso no lo puede hacer cualquiera, está claro. Y también está claro que hay dentro del Instituto una política corporativa que no quiere que cualquiera presenta proyectos y pueda acceder a una ayuda económica para filmar. Yo lo llamo simplemente censura económica. También el 99 por ciento de los productores argentinos son una manga de cagones que no quieren ensuciarse las manos apostando por películas diferentes.

¿Qué opinás del llamado “Nuevo Cine Argentino”?.
Creo que es una cosa del pasado. Un fenómeno de los 90 que desapareció  por suerte. En realidad el cine argentino de los últimos 20 años no me interesa en absoluto y rara vez me tomo la molestia de ver alguna película.

¿Cuáles son tus films gore favoritos?.
Y, la biblia del gore que es Blood Feast, seguramente, pero no soy particularmente fan del gore. De hecho la mayoría de películas gore me terminan aburriendo. Tienen que darme algo más que sangre para conformarme. Sí me gusta Heschell Gordon Lewis y muchos de sus contemporáneos como Al Adamson y Ted Mikels. También los italianos. Pero son ese tipo de películas que se dejaron de hacer hace 25 años.

¿Cómo recibe el público tus films?.
Hay reacciones diversas. Una vez alguien del público vino a saludarme y me dijo: “No sé si acabo de ver un bodrio o una genialidad. Voy a verla de nuevo y te digo”. Creo que define bastante lo que le pasa al público que ve mis películas. A algunos les encantan, a todos les parecen un orto y otros no terminan de encontrar sus sentimientos. Yo no pretendo exigirle nada al público, pero también hay mucha gente que no está dispuesta a ver algo que vaya más allá de las convenciones y entonces queda descolocada. Quieren ver una película gore y punto. O una película de terror a los cuchillazos y yo no puedo darles algo tan lineal. Igualmente más allá de eso he notado en muchas funciones que el público en general se toma mis películas demasiado en serio, cosa muy lejos de mi intención.

¿Terminaste la inconclusa Todos Tus Muertos?.
 No por ahora. Hace dos años que estoy intentando conseguir recursos para terminarla. Lo que pasa es que es un proyecto más ambicioso de lo habitual. El simple hecho de movilizar a un equipo de filmación a 2000 kilómetros de Buenos Aires tiene un costo de producción considerable. Además en el medio van surgiendo –por suerte- otras cosas y no puedo dedicarle al proyecto todo el tiempo disponible. Ahora hay un productor español interesado. Veremos que pasa.

¿Cuál de tus obras te trajo más satisfacciones?.
Todas en su medida. Por ejemplo Run Run Bunny! Me trajo muchas satisfacciones en términos artísticos, pero en la realización fue de lo más dolorosa. En cambio, con Mondo Psycho tuvimos un rodaje muy divertido y placentero aunque se prolongó por más de un año y tuvo una mejor recepción entre el público. Trato de hacer lo que me gusta y eso ya de por sí da una satisfacción enorme.

¿Cómo articulás el cine y la música?.
Y, las dos cosas están ahí. Yo las pego sin pensarlo demasiado. Me gustan las películas rockeras y trato de ir por ese lado. Por lo general utilizo la música de bandas con las que tengo algún tipo de amistad, entonces no hay problema. Muchas veces me gustaría ir más allá porque escucho canciones que piden a los gritos ser parte de una escena, pero bueno, me quedo con las ganas. En el caso de Todos Mis Muertos, el compositor es mi hermano y es la primera vez que estoy utilizando música compuesta especialmente para la película. Tampoco quiero atarme a mis propias reglas.

Contame el cameo que tuviste en Torrente 3.
 Es extraño estar hablando de eso a 4 años de haber filmado pero bueno, cada tanto surge el tema y espero que ahora que Santiago Segura está tramando la parte 4 me tenga en cuenta (risas). No soy actor y no estoy preparado para ponerme frente a una cámara, pero creo que salió todo bastante bien; Santiago quedó conforme con el resultado de la escena, y yo me llevé conmigo una gran experiencia.

¿Por qué sos recurrente con el tema drogas?.
¿Por qué me gustan las drogas?, jaja. Bueno, la verdad es que la respuesta no lo sé, ¿soy recurrente con el tema de las drogas?, ¡no me había dado cuenta! strong>¿Qué tal fue ganar el Buenos Aires Rojo Sangre con Mondo Psycho?. La verdad es que no siento nada en particular en ganar un premio. No es que no me gusten, pero no hago las cosas por los premios. En el caso del Buenos Aires Rojo Sangre me llamaron a mí casa para decirme que había ganado y porque no había ido. Yo pensaba que me estaban cargando y no había ido porque no esperaba ganar ningún premio. Lo que estaba bueno eran unas jornadas de cámara HD y postproducción que donaba Druida Films al ganador, pero que lamentablemente no tuve la oportunidad de aprovechar.

¿En qué andas en la actualidad?.
Como siempre tratando de hacer cosas, de impulsar proyectos. Ahora mi prioridad está con “La peli de Batato”, un documental sobre el “Clown-Travesti-Literario” Batato Barea, que produzco y lo dirige Goyo Anchou y Peter Pank, Hace poco ganamos un premio en el INCAA y eso no está ayudando a avanzar con el proyecto. Tengo muchas cosas en carpeta, pero a esta altura del partido se hace difícil filmar en las mismas condiciones que filmaba hace 3 o 4 años. Sobretodo en mi caso que demando mucho equipo técnico y muchos actores. Me gustaría encontrar una manera de hacer las cosas más simples, pero aún no he dado con la formula.

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