Hernán Panessi
05/04/2009 21:52

Joven, enigmática, bella y –por sobre todo- exitosa. Esa es Inés Efron, una de las actrices nacionales con mayor proyección internacional de los últimos tiempos. EscribiendoCine se dio el lujo de entrevistarla antes del estreno de su última película, Amorosa Soledad, y ésto es lo que nos contó.

Amorosa Soledad

(2009)
8.0

¿Cómo fue el rodaje de Amorosa Soledad?

Fue como ser dueña de casa. La película se postergo un año, así que tuve la posibilidad de conocer bastante a los directores, de poder profundizar la relación, y lo  mas importante, llegar a sentirme muy cómoda con ellos. Entonces cuando llego la hora de filmar yo estaba como en casa, ellos me dieron libertad y posibilidad de juego. Creo que esa es la entrega mas amorosa que un director puede dar.

¿Cómo te metés con la actuación?

Creo que la actuación se mete en mí. Nos vinculamos desde un lado inconsciente, de ese que se vibra más de lo que se explica. A la vez me encanta analizar y entender, es un mundo apasionante, que todo el tiempo te da respuestas que están vinculadas con la vida, los vínculos, las emociones, el descubrimiento personal...

¿Cuáles son tus películas favoritas?

El aroma de la papaya verde, Fucking Amal, Antes del atardecer, L’Enfant, Annie Hall y Henry & June.

Siendo tan joven, ¿sos consciente de la magnitud de tus trabajos?.

Creo que no. A veces me encargo de ver las cosas a media. Me gustaría que –sí soy consciente de eso- sirva para expandir mi conciencia. Quizás el temor que tengo es que eso me limite en lugar de expandirme. Pero la vida concreta se encarga de devolverme algo de lo que le doy, a través de las personas que me transmiten lo que mi trabajo les provocó, y esa es una devolución que da energía y conciencia. 

¿Cómo es de pronto alcanzar reconocimiento internacional?

Tiene algo de onírico estar en otro país. Todo parece un gran juego. A mi me oxigena saber que el mundo es tan grande y me da mucha alegría saber que puedo armarme mundos en otras partes.

¿Con quién anhelas trabajar?

Con gente fresca y libre. Por ejemplo Richard Linklater, quien para haber hecho lo que hizo ha de ser un hombre muy sutil. También me gustaría actuar mas a fondo en una película de Daniel Burman, me gustan los universos que crea.

Siendo dos medios de actuación tan diferentes, ¿qué preferís?: ¿cine o teatro, ¿por qué?

El teatro es muy expansivo para el alma, la adrenalina que genera la presencia del público oxigena hasta la última célula y a mí me permite jugar. En el cine todo es tres dimensiones, todo es mas real, la escenografía, los olores, los paisajes, es como jugar a las Barbies en un castillo de verdad.

¿Qué te dejó ese verano que pasaste filmando Cara de Queso?.

La alegría de haber sido un instrumento para ayudar a Ariel Winograd a concretar su fuerte deseo.

¿Cuál fue la escena de XXY que más te costó filmar?

La escena donde Alex es abusada por unos chicos del pueblo, y la escena posterior donde estoy con mis padres y ellos me están curando. También la escena del final donde yo reniego del amor que Alvaro dice tener por mí.

¿Planes a futuro?

Pronto iré al Festival de Pinamar a presentar Amorosa Soledad, luego al Festival de Toulouse que vamos a presentar Amorosa Soledad y El Niño Pez, la segunda película de Lucía Puenzo. Y pronto filmar con Gustavo Taretto su primer largometraje Medianeras.

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