Calles sangrientas
Un policial estereotipado
Por Florencia BlumettiCuando el espectador se enfrenta con un film policial espera que determinados elementos que hacen al género lo atrapen, lo mantenga en suspenso o en un estado de sobresalto. Val Kilmer, Sharon Stone y 50 Cent protagonizan Calles sangrientas (Street of Blood, 2009) un policial dirigido por Charles Winkler muy alejado de tal fin.
El contexto donde se desarrolla es la ciudad de New Orleans la cual fue devastada por el desastre de Katrina, el film comienza con las imágenes de la ciudad completamente bajo el agua, casas destrozadas y distintos mensajes en off que relatan el caos que impera. Finalmente una sentencia: “Hay todo tipo de armas rondando por las calles”. Es el disparador para que comience el policial, un grupo de oficiales de narcóticos que en su afán de “limpiar” la ciudad cruzan el límite entre lo legal y lo ilegal. A partir de la muerte de un policía encubierto comienza una disputa entre el FBI y el grupo de policías. Sharon Stone encarna a la psicóloga que debe evaluar el estado mental del grupo.
La trama aborda el tema de la corrupción policial, el narcotráfico y los métodos no ortodoxos para combatirlo. Chocan las imágenes reales de lo que provocó Katrina con el film en general, dos registros totalmente diferentes, imágenes del desastre y un film de acción que sólo utiliza esas imágenes para justificar el caos social siendo un mero telón de fondo.
Calles sangrientas cae en estereotipos sobre todo a la hora de construir a los personajes, haciéndolos sobreactuados y acartonados. Sharon Stone y Val Kilmer se encuentran muy alejados de aquellas interpretaciones que le valieron su reconocimiento como actores.
Un guión forzado, diálogos redundantes, movimientos de cámara con zoom constantes que no logran el realismo buscado quedan como recursos vacíos de significación, en una estética que pasa por todos los lugares comunes y en vez de resaltar el género de acción lo vuelve redundante.

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