Conversaciones con Dios
Un film cercano a la autoayuda
Por Florencia BlumettiEn la década del noventa Neale Donald Walsch escribe los tres volúmenes de Conversaciones con Dios los cuales rápidamente fueron Best Seller, el film dirigido por Stephen Simon y protagonizado por Henry Czerny repone la vida del escritor, los hechos que tuvo que atravesar y el momento de la escritura de los libros.
Neale (Henry Czerny) a raíz de un accidente pierde su empleo y su casa, la única alternativa que encuentra es vivir en un parque acampando. Su vida cambia, se convierte en un indigente intentando salir de esa dura situación.
Una historia simple pocos personajes y un mensaje, no religioso en el sentido más ortodoxo, sino más cercano al de autoayuda es lo que plantea Conversaciones con Dios (Conversations with God, 2006). En este sentido el film cae en sentimentalismos, desde la música hasta una fotografía que redunda en el preciosismo del paisaje y en la imagen del Mesías.
El relato construido por constantes flashbacks y flashforward hace que la historia avance y a su vez se repongan los hechos del pasado que llevaron al protagonista a vivir su punto límite, momento en el cual comienza a tener las conversaciones con Dios. Una especie de dictado divino que dará por resultado los varios volúmenes por los que cobrará millones, paradoja si las hay.
Se produce un choque entre estas dos imágenes la del indigente por un lado y la del “predicador” por otro, desde el argumento no se sostiene la idea que de un día para otro el protagonista mantenga una conversación con Dios. Y aunque Henry Czerny se destaca en algunas escenas el film queda a mitad de camino.
Más allá de toda creencia religiosa el relato se ve sobrecargado de un misticismo que le quita profundidad cayendo en el lugar de las frases hechas y los mensajes salvadores.

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