Una divertida historia
Un adolescente que adolece
Por Eliana TatoLos directores Anna Boden y Ryan Fleck, tienen un estilo de películas ya definido que se resume a narrar historias de vida. Una divertida historia (It’s kind of a funny story, 2010) narra la historia de varios personajes. Aunque tiene como eje al protagonista, evita enfocarse en un sólo personaje, recorriendo la vida de los otros enriqueciendo la trama. El relato se desarrolla en un hospital psiquiátrico desde una perspectiva inusual aunque por momentos predecible.
Craig (Keir Gilchrist), un adolescente de 16 años se interna voluntariamente en un hospital psiquiátrico por pensar en suicidarse. En todo momento trata de expresar por qué está depresivo, siente que su reacción es exagerada y sintetiza su respuesta a un “es difícil de explicar”. Aunque pide irse "porque al otro día tiene que volver a clase" -argumento que muestra una graciosa ingenuidad- por órdenes médicas se tiene que quedar cinco días. En esos días conoce todo tipo de historias, todo tipo de personas y problemas que le hacen cambiar su visión súper trágica de la vida.
Una de las personas que conoce es Bobby (Zach Galifianakis) -la mejor actuación del filme- que, tanto él como Muqtada (Bernard White), son los que generan más empatía. Y Noelle (Emma Roberts) le da frescura y un toque adolescente al film, convirtiéndose en el personaje que incide en Craig en mayor medida. Los roles de los personajes están bien definidos, todos aportan un toque diferente a la experiencia del protagonista; incluso los externos al lugar. Ver la interacción de los distintos personajes es el mayor foco de interés que tiene el filme.
Con un ritmo lento y efectos especiales mínimos -se utilizan más que nada para exagerar con humor los pensamientos de Craig- Una divertida historia no pierde el eje. Cuando los personajes externos al hospital aparecen −amigos y familia− se produce un efecto chocante y distante, reacciones que se ven en Craig. El filme funciona aunque por momentos aparecen frases con moraleja lo cual hubiese sido mejor evitar, ya que el mensaje estaba explícito, no era necesario exagerar.
Una divertida historia es de hecho una historia casi divertida. Es de un humor inteligente con diálogos perspicaces. Es cierto también que es un filme con un desarrollo bastante predecible pero tiene algunas variantes interesantes. Es decir que se deduce lo que va a ocurrir pero es el “mientras tanto” lo que atrapa.

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