CRITICA

El último mandado

Se hace camino al andar

La dupla de directores Fabio Junco y Julio Midú nos presentan su último largometraje titulado El último mandado, uno más de los proyectos que han realizado con el apoyo del programa Cine con vecinos de la ciudad de Saladillo, de donde son oriundos. El resultado es un film de temática interesante que vale más por sus intenciones que por los alcances finales.

Valoración
2
Julio Midú
Argentina
AM13
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La historia, situada en un pueblo del interior del país, cuenta la relación que entabla Hanna, una anciana alemana fuertemente ligada a la ideología del nazismo, con Lucas, un adolescente del pueblo que vive con su familia donde la pobreza y la falta de cariño invaden la pequeña casa que habitan. Este lazo que comparten le permitirá a Hanna resguardar un secreto, confiándoselo a Lucas en su último mandado.

Por lo general, la suma de las partes es igual al todo. Pero en esta película este postulado falla. Hay un problema de base que no posibilita ver el film como una totalidad. Lo que vemos en la pantalla es un conjunto de aspectos técnicos y artísticos que han sido aglomerados para llegar a una obra acabada. Y esto se nota.

La fotografía, tiene una intencionalidad, más no refleja un objetivo claro. Si bien en exteriores está correctamente administrada, en los interiores tiene un exceso de creación de sentido que termina por obstruir la imagen, haciéndola confusa. Lo mismo pasa con la banda sonora. Por momentos llega a perturbar la concentración en la acción y a sacar al espectador del verosímil.

En cuanto al guión, si bien hay una historia clara que se cuenta, tiene problemas sobre todo en el segundo acto. Esto enmarca uno de los puntos más débiles del film. Al no permitirse un desarrollo de la historia, queda desdibujada la relación entre Hanna y Lucas, que se supone fuerte y empática. Al sintetizar el segundo acto, no hay tiempo para que el espectador pueda a llegar a sentir cómo crece y se afianza este vínculo, que es la clave de la película.

Si bien el programa Cine con Vecinos de Saladillo, es una propuesta sólida y alentadora para el cine nacional, también es un arma de doble filo. Esto se ve sobre todo en lo que hace al trabajo actoral del film. La dirección de actores de El último mandado ha contemplado esto, haciendo que muchos de los personajes de la historia sean interpretados por las personas reales del pueblo: el zapatero de Saladillo, hace de zapatero en el film; la mamá de Lucas, es la madre de esos cuatro chicos que aparecen como hermanos del adolescente. Sin embargo, no ha sido suficiente para poder darle a la actuación el nivel que requiere en una obra cinematográfica.

No hay que dejar de lado el esfuerzo y el trabajo que trae consigo un largometraje independiente como El último mandado. En estos casos, el valor está puesto en el camino recorrido y no tanto en el lugar adonde se llegará.

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