CRITICA

Cenizas del Tiempo

Las emociones perdidas

Enmarcado en un film de género que dista bastante de las temáticas que últimamente había abordado Wong Kar Wai en su cine, el film reedita lo visto hace 15 años en una nueva versión redux que aporta nuevos núcleos narrativos y una evidente perfección visual y que rescata del olvido su versión original. Una ambiciosa apuesta que replantea la estructura del film y le da una visión definitiva, un gusto que se puede dar el autor oriental ahora que tiene status de autor a nivel mundial. Hace algunos años Francis Ford Coppola recordaremos hizo lo propio con su Apocalipsis Now (Apocalypse Now, 1979).

Valoración
4
Wong Kar Wai
China
AM13
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Inspirada por los personajes de la novela de Louis Chang, The Eagle Shooting Heroes, Ouyang Feng vive aislado en el desierto desde que la mujer a la que amaba le rechazó para quedarse con su hermano mayor. Marcado para siempre por la infidelidad y consumido en el dolor, se ha convertido en un hombre cínico y sin piedad que contrata a los mejores guerreros para llevar a cabo asesinatos por encargo. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, toma conciencia de lo que en verdad le hace daño es la terrible soledad en la que se ha sumido.

Este reestreno de la obra nos muestra a un Wong Kar Wai muy solvente en todas sus facetas, esa solidez que lo llevo a adquirir prestigio a nivel internacional como uno de los grandes autores contemporáneos, condensa en este film toda esa marca autoral que ha dejado a su paso en su vasta filmografía. El film explora terrenos dramáticos y en comparación las escenas de acción van a resultar mucho menores, si bien estas de cierta forma homenajean en su estilo a esas míticas contiendas orientales. Por otro lado, la mayor parte del relato esta enfocado hacia la soledad de sus personajes, en una suerte de cruda y compleja reflexión sobre el amor, la lealtad y la muerte con un toque de melancolía e introspección, desnudando la propia naturaleza del ser humano.

Dueña de un lenguaje cinematográfico muy rico, nos adentra en la densidad y la profundidad de las relaciones humanas. Como espectadores, nos proporciona múltiples lecturas y eso habla bien de su despojo total de convencionalismos genéricos y deja ver la mirada de su autor. Una poesía visual desgarradora y fatal es la que nos entrega el autor de 2046 (2004) y My Blueberry Nights (2007).

Cenizas del Tiempo nos adentra en los laberintos temporales de un western oriental, de una leyenda épica, poblado de personajes errantes, sin identidad ni futuro, emocionalmente devastados por la pérdida de un amor. Así se articula la historia, entre la potencia dramática de un relato de venganza y la impronta hipnótica de las escenas de acción. Allí donde tiempo y espacio se resignifican en medio de una atmósfera onírica. La mirada de su autor nos sentencia que la frustración amorosa puede convertirse en una carga demasiado pesada de llevar, en un anclaje en el tiempo, en una trampa del alma.

El film es un microcosmos del mundo de Kar Wai, cronológicamente alterado y de gran poder visual que guarda en su revelador final el carisma de su autor, un artífice de los sentidos y de la provocación.

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