Hermanos
La dimensión humana
Por Germán TouzaHermanos (Brodre, 2004) es un film que en ningún momento juzga, sino que nos representa la dimensión humana de unos personajes sometidos a situaciones problemáticas, por momentos extremas, llevando a cabo aquello que enuncia una voz en off apenas comienza el film, y que funcionará como leit motiv: es imposible decir que alguien es bueno o malo, simplemente es posible enunciar las emociones.
Michael es un ciudadano ejemplar, con una carrera en el ejército danés, una esposa llamada Sarah, y dos hijas. Su hermano, Jannik es exactamente lo contrario, acaba de salir de la cárcel, es un solterón y un alcohólico. Michael luego de una misión fallida, será dado por muerto en territorio de Afganistán. A partir de esto, inesperadamente, Jannik comenzará a acercarse a la esposa de su hermano, comenzando un romance con ella. Las cosas se complicarán cuando Michael aparezca con vida después de vivir una experiencia sumamente traumática como prisionero afgano.
Hermanos es una película que se da su tiempo para reflexionar. Cada punto dramático de importancia conlleva su tiempo de acomodación. Esto provoca que aquello que podría verse grosero o parecer un burdo golpe de efecto es sutilmente tamizado, acompañado por unas actuaciones sobrias y una puesta en escena que está lejos de buscar la espectacularidad. Se notan las influencias del Dogma 95 en una estética despojada, con cámara en mano, luz natural. Lo que provoca todo esto es esa sensación de objetividad, de la cámara mostrando, develando simplemente lo que hay delante de ella.
La película cambia varias veces de punto de vista pasando por los tres componentes del triángulo amoroso: Michael, Jannik y Sarah. Este movimiento del punto de vista anula la posibilidad de ponerse en la piel de sólo uno de ellos. Entendemos por qué y cómo reaccionan porque los vimos sufrir y atravezar situaciones límites. Así, Hermanos, es una película que le da la oportunidad a todos sus personajes de decir lo que tienen para decir.
Ahora bien, como toda película que trate sobre la enunciación también versa sobre el silencio, que se hace presente en la película con gran fuerza. Lugares como la guerra, el sometimiento, la violencia familiar, la prisión son espacios donde reina el silencio, donde la palabra brilla por su ausencia. Michael en su silencio será el que está sin estar y siendo el personaje que lleva consigo la identificación con la locura, la violencia y la guerra. Él es el que no puede enunciar lo que hizo y por eso se trastorna.
Susanne Bier hizo una gran película que consigue abordar temáticas dificiles y discursivamente bastardeadas para enunciarlas con convicción y seguridad. En el silencio de la cámara que muestra reside ese intento de objetividad, ese intento por no juzgar ni ser violento. Filmar es una ceremonia silenciosa que permite que los personajes hablen, y no queden tapiados, llenos de bronca y preparados para la guerra. Esa misma guerra que es no poder enunciar las palabras que transportan las emociones.

Facebook
Twitter