Lejano
Historias mínimas
Por Nicole CartierLejano es una película turca de Nuri Bilge Ceylan, un cineasta multifacético que no le basta con dirigirla, sino que también la escribe, la produce, dirige la fotografía y la edita. Es una creación con un tema universal como la soledad reflejado en una historia mínima que con intencionalidad deja una sensación de melancolía difícil de olvidar.
Mahmut (Muzaffer Özdemir) es un fotógrafo que lleva una vida cómoda y rutinaria en su departamento de Estambul hasta que llega Yusuf (Mehmet Emin Toprak), su primo, a hospedarse unos días con él con el objetivo de conseguir trabajo en el puerto de la ciudad. La convivencia no es muy armónica y todo empeora con el paso de los días ya que la búsqueda laboral de Yusuf no tiene el éxito esperado.
Y mucho más que eso no pasa en la película. Como señalamos, es un cine minimalista. Esto quiere decir: una historia pequeña, personajes pasivos con conflictos internos, poca acción y un final abierto con preguntas sin responder. Pero esto no significa que la película falle, sino que propone un diseño que no es el clásico.
Los silencios y las tomas largas son una constante. Hay una clara intención de recurrir mínimamente al diálogo y descansar en la actuación de los intérpretes otorgándole tiempo a la expresión corporal y a los gestos. Si bien ambos protagonistas llevan adelante la acción de esta forma destacándose en su labor, por momentos esto hace sentir al espectador demasiado lejos de lo que les pasa internamente a los personajes.
El frío y la nieve de los días blancos del relato dan un tono melancólico con un tinte pesimista. La actitud de los personajes ante los sucesos de sus vidas contribuye a este factor. Mahmut deja ir a su ex mujer sin decirle lo que siente, Yufur busca el amor en mujeres anónimas que se cruza en la calle. Los dos son la viva encarnación de la desesperanza. Pero sus almas solitarias parecen estar acostumbradas a esto, por eso se quedan pasivas ante la vida.
Nuri Bilge Ceylan acerca una propuesta de realización que acompaña la intención dramática del relato. Comienza con un plano secuencia largo y general de un hombre que camina a lo lejos en una inmensidad blanca y congelada, acercándose a cámara. A lo largo del film irá cerrando el encuadre, los planos serán más chicos y finalmente concluirá la película con un primer plano del protagonista, solitario, reflexivo, dubitativo. Un final cargado de nostalgia y sinsabor. Es que hemos conocido su historia, pero por más cerca que lo tengamos, aún nos es completamente lejano.
Lo que es indiscutible de esta película es la belleza plástica de cada toma. Algunos fotogramas deberían ser enmarcados y expuestos como fotografías maravillosas. El director fue fotógrafo en sus inicios y esto es algo que está impregnado en el film. A nivel visual todo lo logrado es destacable.
Es una película que ha brillado en festivales y tiene reconocimiento internacional. Vale la pena ser vista, pero no vaya con su tía que seguramente se le quedará dormida.

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