CRITICA
Cuando todo cambia
En la Madurez llegó el Amor
Por Sandra Romero
Adap tando la novela de Elinor Lipman del mismo nombre, Helen Hunt hace su debut con la dirección de Cuando todo cambia, una conmovedora historia de amor sobre la maternidad y el camino hacia la madurez.
April Epner (Helen Hunt) es una mujer entrada en edad que quiere tener un hijo pero no tiene con quien ni como porque no puede quedar embarazada.
El film comienza utilizando la oposición de la mujer con el hombre para abordar el tema de la inmadurez. Hay dos hombres que se enamoran de April: Ben (Matthew Broderick), con quien se casa pero al darse cuenta que tendría que tener hijos se marcha; y Frank (Colin Firth), padre de dos hijos cuya madre abandonó, quien le ofrece el sostén de una familia aunque tiene un defecto: no es Ben. Hasta aquí la historia tenia una perspectiva feminista basada en el deseo innato de la maternidad frente al miedo a toda la responsabilidad que un niño implica; pero llega Bernice Graves (Bette Midler), madre biológica e inmadura de April, quien la dio en adopción ante el pánico del embarazo. La inclusión de este personaje demuestra que la inmadurez no tiene género, que es parte de este mundo en el que hay gente preparada, gente que se prepara en el camino y gente que jamás esta lista para enfrentar la vida.
Cuando todo cambia (título con el que se estrena en Argentina) todo cambia formalmente también. El tratamiento fotográfico describe este universo frío e injusto con colores claros y lavados que, en cuanto April adopta a una pequeña bebé china, se torna cálido y vivo. La banda sonora enmarca con una música suave e incidental cada momento, coronando el final sin la necesidad de una sola palabra. La historia termina con un espectador satisfecho, escuchando otra vez el cuento judío con la moraleja del perdón a esta vida en la que todo cambia para bien o para mal.
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