X Games (3D)
El reloj de arena
Por Maximiliano CurcioConcebido como un producto destinado a promocionar este evento deportivo de la cadena ESPN, X Games: 3D (2009) nos muestra el desempeño de estos heroicos deportistas extremos, que sin dudas deben contar con un perfil mental y una preparación física más que particular para participar en estas arriesgadas pruebas. La antecesora de Jackass 3D (2010) no llegó a estrenarse en cines en Argentina como estaba previsto para este año y seguramente tampoco se estrene en el 2011 ya que fue pensada para verse en 3D.
Filmada durante la edición veraniega de 2008, presentando varias de las competiciones mas extremas y sus mejores exponentes deportivos, el documental sigue casi como en un reallity a sus protagonistas mientras entrenan o son entrevistados. Los deportes de acción y toda la manía que despiertan a sus alrededor son todo un furor por aquellas latitudes.
No solo se trata de mostrar a las estrellas más rutilantes del deporte, sino que al menos estas tengan algo interesante que decir. En film hace hincapié en glorificar la dureza de estos hombres, siempre rodeados de peligro, poniendo sus vidas en riesgo de forma constante. Las entrevistas a los deportistas no aportan nada nuevo a sus discursos, y se rodean de clichés para dejar bien en claro que el objetivo de estas pruebas es mantener el espíritu del deporte bien en alto. Por otro lado, la voz narradora de los eventos (Emile Hirsch) parece por momentos mas acorde a un comercial de propaganda, a tono con este documental que carece de la dosis esencial que debe tener un buen exponente del genero: provocar emoción desde el entretenimiento y desde el intelecto.
Y allí es donde aparece la gran salvación para los guionistas poco inspirados. Cuando la narrativa flaquea y no hay nada nuevo que decir, el Mesías 3D hace su aparición para sacar a este autentico despropósito de un sueño eterno. Sin dudas lo visual de las acrobacias deportivas será un gran impacto gracias a la tecnología 3D que trabajara con el poder de la imagen y la manipulación de la misma. Pese a la implementación del 3D (y aun que no se empleara la misma) solo contados pasajes consiguen una destreza genuina logrando atrapar al espectador. El vértigo, el drama y la sensación de peligro latente que rodea a estas disciplinas deportivas son un buen ingrediente a la hora de poner la cámara en acción al ritmo de sus protagonistas.
Si bien se entiende que el film esta mayormente destinado a aficionados de este tipo de practicas deportivas, es poco lo hay para decir o mostrar respecto de ellas. Y es aquí cuando el 3D se convierte en un innecesario pretexto, puesto que el documental no ofrece nada distinto del material televisivo que ya conocemos al respecto en cualquier cobertura de Sportscenter. El sentido del suspenso o adrenalina son logrados en contadas ocasiones, y el efecto se duplica si no se provee información sobre las competencias y la narración resulta ultra simplificada. Con lo cual se reduce significativamente el espectro de público si es que uno no es habitué de estas prácticas.
Estos deportistas suelen estar pendientes del cronometro a todo momento a lo largo de sus competencias. Casi como una paradoja, no seria extraño pensar que el espectador este pendiente de su reloj en mas de una ocasión a lo largo del documental. El tiempo no perdona, y eso es una muy mala señal.

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