Alicia en el país de las maravillas
Alicia en el país de Disney
Por Germán TouzaAlicia en el país de las maravillas (Alice in wonderland, 1951), en su estreno, fue recibida con duras críticas que la trataron de pretensiosa, petulante y demasiado abarcativa. A pesar de esto, ha sobrevivido al paso del tiempo convirtiéndose en un clásico del cine de animación. Aún hoy, en el imaginario popular, es el referente iconográfico preponderante cuando se piensa en los fantásticos personajes de Carroll.
Alicia escucha a su hermana que le lee una lección de historia a la orilla del río. Ella es una niña que cree que los libros se transforman en algo verdaderamente mágico sólo cuando tienen imágenes. Inmediatamente verá pasar un extraño conejo blanco, cuya persecución la sumergirá en una aventura repleta de extraños y fantásticos personajes.
Alicia... es un film lleno de fantasía, cubierto por un halo onírico. Esto no significa que se trate de una lisérgica asociación de imágenes sino que también contempla una estructura anclada en permanencias lógicas, como la persecución del conejo blanco. Es esta repetición la que permite dar una continuidad al relato.
Ahora bien, la virtud de la película no tiene que ver con su estructura lógica. Todo lo contrario: es el componente mágico aquello que le hace salir airosa: cuando Alicia... deja vislumbrar toda su anarquía imaginativa, se vuelve un film perfecto. En el momento en que busca instalar un argumento, encontrar explicaciones racionales y proveer tanto una moral como un simbolismo; entonces allí aparecen sus vacíos.
Son perceptibles algunos desniveles a nivel estético. Por momentos el film cae en pozos de los que luego sale a fuerza de energía. Es posible que esta disparidad entre las escenas, esta falta de armonía o incomunicación dentro del mismo material fílmico, tenga relación con la cantidad de directores utilizados para terminar el film.
Una de las grandes virtudes de la película de Disney (sobre todo pensando en los niños) estriba en la excelente musicalización. Las canciones que llevan a cabo los personajes hacen uso de rimas graciosas y pegadizas. Estos personajes destacan por ser llamativos e impactantes. Están durante 70 minutos en movimiento, consiguiendo que la pantalla nunca esté quieta, sino en constante entrega de estímulos.
Otro de los grandes méritos de este largometraje son los dibujos, cuya iconografía ha sobrevivido por casi 60 años. Los colores y dibujos, ilustran un mundo, que es bien recibido por niños y adultos, creando personajes bien identificados con la estética de Walt Disney, pero sin por eso faltarle fidelidad a lo imaginado por Carroll.
Alicia... es un film, que a pesar de sus visibles falencias, tiene también varias grandes virtudes que le han permitido vencer la verdadera batalla: la del tiempo; y ser -aún después de casi 60 años- una película que es posible encontrar en la videoteca de cualquier niño contemporáneo.

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