Emiliano Basile
08/01/2021 00:13

El director húngaro Kornél Mundruczó (Jupiter's Moon, Dios Blanco) dirige este dramón escrito por su habitual colega Kata Wéber sobre la pérdida de un hijo, que se estrena en Netflix luego de un exitoso recorrido por los festivales de Venecia y Rotterdam.

Fragmentos de una mujer

(2020)

Una pareja (Vanessa Kirby y Shia LaBeouf) decide tener a su primera hija en su hogar, asistidos por una partera (Molly Parker). Un plano secuencia magistral sigue en tiempo real la tensión del trabajo de parto, por momentos desgarrador, con una cámara que capta las expresiones de los personajes en planos cerrados. Algo sale mal y deben llamar a la emergencia. Fundido a negro, aparece el título de la película. Con esta premisa de máxima tensión dramática se abre el film que cuenta el duelo que debe transitar la mujer, la conflictiva relación que tiene con su propia madre (Ellen Burstyn) y el juicio por mala praxis realizado a la partera.

Fragmentos de una mujer (Pieces of a woman, 2020) tiene todos los condimentos de un melodrama familiar pero, sin dejar de serlo absolutamente, la película elige el camino intimista, la descripción del calvario interior que transita la protagonista.

El film que tiene a Martin Scorsese entre sus productores ejecutivos es de esas películas que dependen de la dinámica del reparto para funcionar. Tanto el plano secuencia descrito como el que se sucede en el almuerzo familiar una vez avanzada la trama, simulan el registro teatral y permite a los actores dominar la curva dramática de la escena, dando los  momentos de mayor intensidad de la película.

La tragedia familiar nos recuerda a Manchester junto al mar (Manchester by the Sea, 2016) de Kenneth Lonergan, otro film de paisajes nevados para escenificar el frío de las almas de los personajes dolidos por la pérdida. La nieve y el frío no son los únicos elementos que funcionan simbólicamente, también el puente que construye el personaje de Shia LaBeouf, cuyas características y razón de ser (la fortaleza de los cimientos y la capacidad de unir mundos) son mencionados en oportunos diálogos. La otra pieza que adquiere relevancia es la semilla de la manzana.

Fragmentos de una mujer culmina con el juicio a la partera explotando la característica discursiva del subgénero judicial. Sin embargo, ese ‘verbalizar los sentimientos’ es mostrado con extraños planos cerrados de los implicados: una nuca, un cuello, una lágrima que recorre un rostro, son imágenes de un film que trasmite las emociones a flor de piel.

7.0

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