Fernando Brenner
24/11/2020 22:11

Nicolás Pereda es un joven aunque ya veterano realizador y guionista muy fecundo, dado que en los últimos 13 años ha dirigido más de 13 films. Incluyendo en su mayoría largos de ficción, mechado con documentales, ya sean unitarios o codirigidos con otro autor y directamente con varios –y muchos- directores. Más algunos cortometrajes. Su última obra que ahora nos llega, compite en la Sección Latinoamericana del 35 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Fauna

(2020)

Y esta recreación, esta travesura, comienza así: Dos hermanos se reencuentran luego de tres años para visitar a sus padres en una localidad minera al norte del país. Luisa llega con Paco, su pareja, y los dos son actores. En medio de la lucha entre la modernidad de un GPS que le pifia y un wifi que no da señales, finalmente se juntan a las afueras de la casa paterna con Gabino, su hermano, que estudia para biólogo y trabaja en una agencia normal (¿?). Se presentan entre ellos, y a la espera de la llegada de los padres, Paco va a buscar cigarrillos. No quedan más en el local de venta y sale corriendo a comprarle al señor que consiguió los últimos paquetes. Ese caballero le vende muy caro un par de atados de puchos. Y Paco no sabe que es quizás, ¿su futuro suegro?

Con esa escena cuasi desopilante el director empieza a tejer y enredarnos –gratamente, eso sí- en este juego de apariencias, representaciones, verdades y mentiras. Luego de un almuerzo entre los cinco, sigue un juego paralelo de trabajos de actuación. Luisa ensayando en la casa, un texto con su madre como apoyo leyendo el guión. Entretanto los tres hombres van al bar Oasis a tomarse unas cervezas y allí el padre de su mujer sabe que Paco es uno de los actores de la mítica serie Narcos: México (la protagonizada por Diego Luna) y le pide que haga una improvisación de su papel. (N:R: el actor Francisco Barreiro, en el rol de Paco, ha trabajado realmente en la serie de TV). Más mixtura entre realidad y ficción, imposible. O no.

Gabino le cuenta a su hermana la anécdota del librito que está leyendo y esa narración se corporiza en la película. Nuevamente ficción y realidad se entrecruzan. En ese segundo relato –decir cine dentro del cine es quedarse corto- Gabino ya no es el hermano de Lucia, y esta se llama Fauna que espera en un hotel a su hermana Flora. Ahí también hay una diablura con los nombres de las hermanas. Entre naturalismo, sorpresas, situaciones absurdas, tensión y contradicciones. Y hasta se confunden muy sabiamente -y con cierto humor- una ficción con otra ficción.

Cuando los “gringos” dicen “play”, se sabe que su significado es doble: jugar y actuar. Pereda maneja de manera notable toda está puesta en escena, envolviéndonos en su juego y en las actuaciones de esta fauna de personajes variopintos, donde todo es lúdico y aparentemente azaroso. Y el juego continúa también “fuera” de la película, dado que la escena que vemos en el tráiler de promoción, no está en la edición final (al menos la que visualizamos) del film.

Nos encontramos frente a una representación asordinada de la violencia en México, donde los narcos, son solamente personificados por un actor que trabaja de eso en una serie de TV. Y la solemnidad de aquella pasa a ser una caricatura con mucho humor y una rompiente frente a ese drama superior. Los personajes mienten constantemente, pero nosotros les creemos todo.

A Nicolás Pereda le encanta trabajar con elencos similares. Sus tres protagonistas y los dos principales secundarios han actuado con el director infinidad de veces. Especialmente Lázaro Gabino Rodríguez (visto también en Cobrador: In God We Trust del recientemente fallecido Paul Leduc, Rudo y Cursi (2008) de Carlos Cuarón y en este festival, en Selva trágica de Yulene Olaizola) con esa nariz aguileña, la mirada siempre sospechosa, pero realmente de una credibilidad y fuerza expresiva contundente. Lázaro Gabino ha estado en todas las películas de Pereda quien con este “talismán” ha codirigido y coescrito el corto Mi piel, luminosa (2019).

Pereda, nacido hace 38 año en el DF – hoy simplemente Ciudad de México- aunque no se reconoce como escritor, la pluma y las ideas le salen con la misma fluidez y continuidad que filma, dado que es el guionista casi absoluto de todas sus películas. Reconoce influencias de Ingmar Bergman y John Cassavetes. Tiene con que, al igual que el muy merecido premio que recibió este año en el Festival Internacional de Cine de Morelia (México) al mejor director de ficción. Y es muy recomendable entrar en este juego.

8.0

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