Emiliano Basile
13/10/2020 08:42

Después de Muere, monstruo, muere (2018), Alejandro Fadel presenta en la edición 2020 de Stiges El elemento enimágtico (2020), un deleite audiovisual que impacta por las majestuosas imágenes de Tebbe Schöning, articuladas con precisión por la melodía futurista y misteriosa de Jorge Crowe.

El elemento enimágtico

(2020)

Como si se tratara de cine mudo, Fadel recurre al poder abstracto de las imágenes y hace una asociación semántica que lejos está de cualquier indicio narrativo. Es que la película de sólo 40 minutos se ocupa de desacreditar las líneas narrativas que puedan esbozarse.

¿Un astronauta o un motociclista? ¿Un extraterrestre o tres de ellos? Pasarán 5 minutos hasta que un personaje asome sobre las montañas nevadas. Las imágenes de una composición minuciosa se suceden unas a otras por su forma y color, nunca por su contenido. El sonido hace todo, al generar una enigmática atmósfera que sugiere algo por venir. Aparece el personaje y se multiplica, algunas veces por sobre impresión de la misma imagen cinematográfica, otras, planteando una repetición de la forma -de la montaña, de su textura, de su color- al infinito.

El traje de nuestro personaje también muta de forma y color según el paisaje, y cuando nuestra necesidad de una narración convencional nos invade, soslayamos una experiencia intergaláctica y existencial que el diálogo (también inferido, porque no vemos mover los labios de los personajes por sus cascos) desestiman y se toman con humor esa interpretación.

El elemento enimágtico es una viaje a otra dimensión sin lugar a dudas. Invita a entregarse a la majestuosidad de las imágenes y hacer conexiones libres de ellas, a percibir en términos no racionales como si se tratase de una experiencia metafísica. Una sinfonía pictórica, por momentos alucinante, por otros surrealista, que se puede ver gratis en Kabinett.

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