Rolando Gallego
06/10/2020 20:21

Disponible en Mubi el debut como realizador cinematográfico de Juan Cabral, Two/One (2019) propone revisitar, y llevar al extremo, de manera estilizada y elegante, aquella premisa que desde La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca, está presente en el imaginario popular sobre qué es la vida real, y qué pertenece al orden de los sueños, disparadora de una infinidad de ficciones.

Two/One

(2019)

En las primeras escenas conoceremos a Khai (Yang Song), un especialista en marketing que vive para el trabajo y tan sólo en algún momento de ocio tocando la batería puede desentenderse de la realidad que lo agobia, para luego profundizar en Kaden (Boyd Holbrook) un deportista profesional, saltador de esquí, que por ahí anda sufriendo de amor -Khai también- y viviendo para su estricta rutina en medio de la nieve.

Con una cuidada selección y puesta en escena, con planos que potencian un relato que se nutre de lo onírico en su profundidad para avanzar en la cotidianeidad de los dos personajes protagónicos y sus relaciones con los demás, generando una explicación involuntaria, o no, que reposa en una hermenéutica del hábil guion del propio Cabrera que entrelaza las dos historias de una manera inteligente, de la que sólo diremos, para no revelar más detalles que mientras uno de los dos personajes duerme, el otro vive su vida, y al descansar el que estaba despierto y activo, vuelve a despertar el durmiente, proponiendo un maniqueo juego para el espectador que deberá descifrar quién sueña a quién a medida que el guion avance.

Notable manera de introducirse en la ciencia ficción más simple, sin siquiera utilizar una sola referencia a platos voladores o extraterrestres, Two/One se vale de la realidad, vívida, pesada, nostálgica, de los protagonistas, para hablar de manera épica y ambiciosa, del continuo de la existencia en donde el pasado determina el presente, y el anhelo por aquello que ya no se tiene es el principal motor que impulsa proyectos de estos dos seres.

Dormir/despertar, amar/odiar, enamorarse obsesivamente/olvidar, familia/amigos, un continuo de binomios que configuran sólo algunos de los temas que en la superficie el relato profundiza y en donde cada uno de los intérpretes propone una personalidad particular para sus personajes, hombres ajenos, de alguna manera, a sus tiempos y espacios, rústico uno, delicado, el otro, y con la esperanza de consolidar sus deseos a como dé lugar.

A medida que la historia avanza, la profunda reflexión que se desprende de la propuesta es aquella que conmueve interiormente a los seres humanos, SIEMPRE, acerca de su finitud y existencia tras la muerte, pero también sobre la vida y su correlato con otros seres humanos, el vínculo con una pareja, actual, imaginada, y la superación del propio cuerpo a partir del nacimiento de descendencia.

El reflejo imperfecto de la vida de uno, en la pulsión vital del otro, sirve a Juan Cabral para desarrollar una de las propuestas más interesantes del cine de los últimos tiempos, con un logrado trabajo de Yang Song y Boyd Holbrook y en donde, gracias a su deseo de mezclar culturas y universos, mitos y leyendas, se termina por configurar un relato universal sobre el hombre y sus posibles encrucijadas en un mundo cotidiano que oprime y funde en uno sólo a todos.

9.0

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