Juan Pablo Russo
24/06/2020 18:56

En 2015 Omar Zúñiga Hidalgo presentó en la Berline San Cristóbal, film de 29 minutos que obtuvo el Teddy Award al mejor cortometraje LGBTQ. Dicho trabajo resulta la matriz sobre la que se erige Los fuertes (2019), película que cuatro años más tarde vuelve a trabajar sobre la genuina historia de amor entre dos hombres en un pueblo al sur de Chile.

Los fuertes

(2019)

Es bastante común que a los films que retratan relaciones entre personas de un mismo sexo se les imprima la etiqueta de “temática gay”. Esta etiqueta resulta muchas veces injusta, pues el hecho de que uno o varios personajes respondan a cierta tendencia sexual no debe nunca eclipsar otros temas. Debe haber pocos ejemplos más precisos que Los fuertes para ilustrar esta cuestión.

Lucas (Samuel González) es un arquitecto que viaja a Valdivia, al sur de Chile, para visitar a su hermana antes de emprender un viaje a Canadá. Antonio (Antonio Altamirano), que vive en el pueblo desde siempre, es contramaestre de un barco de pesca. La atracción entre ambos no tarda en materializarse y poco a poco presenciamos como el introvertido Lucas se abre a los sentimientos que le invaden, revolucionando lenta pero imparablemente su pasajera estadía. El conflicto no radica en que a ambos se atraigan entre sí, el problema más allá de la incapacidad de Antonio para proyectar más allá del día a día, es el desarraigo.

Zuñiga trabaja con una sensibilidad notable una minuciosa puesta en escena que le presta atención a cada detalle con la virtud de contar una relación amorosa entre dos hombres en donde los personajes no se hacen cuestionamientos sexuales. La cámara se posa sobre los rostros y los cuerpos, observa el inquietante paisaje como si quisiera apropiarse de él y, de ese modo, conduce por el siempre hermoso y a la vez complicado proceso del enamoramiento. Entre ambos hay una atracción y un amor tan emocional como real que trasciende la pantalla. 

La entrega total de Samuel González y Antonio Altamirano a la tarea de dar vida a la pareja protagónica consigue que el espectador acabe totalmente implicado con los personajes, deseando el mejor de los futuros posibles a estos dos hombres enamorados.

Los fuertes es una película que utiliza todos los recursos a su alcance para convertir una historia de amor como cualquier otra, que poco tiene de extraordinaria, en una experiencia emocional que atraviesa los sentidos.

8.0

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