José C. Donayre Guerrero
19/05/2020 11:26

El expreso del miedo (Snowpiercer, 2013) dirigida por Bong Joon-Ho (Parasite), es una película post-apocalíptica de ciencia ficción, con un altivo manejo de la acción y del drama. Utiliza un solo espacio en este caso un tren y la separación de sus ocupantes como una metáfora de la organización de la sociedad y también sobre el fin del mundo. Incrementa la figura del final y del resurgimiento de la humanidad a partir de la violencia y el caos. Con un estilo visual entre lo oscuro y lo onírico, el misterio y la sorpresa, resulta intensa y atractiva. Se puede ver en Amazon y en el canal de cable Europa Europa este viernes a las 22 horas.

El expreso del miedo

(2013)

Es el año 2031, han pasado 17 años desde que un experimento por frenar el calentamiento global a través del químico CW7 que fue repartido por la atmósfera, ha producido que todo el mundo se congele. Lo últimos humanos sobrevivientes están dentro de un tren (The Rattling Ark) que transita por una vía que rodea al mundo. Están en el último vagón y viven en malas condiciones, oprimidos bajo el control de los secuaces del magnate y creador del tren: Wilford (Ed Harris). 

Todos los días son contados, se llevan a los niños y quien intenta reaccionar violentamente es castigado. Entre ellos está Curtis (Chris Evans) quien guiado por su mentor Gilliam (John Hurt), está preparando una rebelión con los pasajeros para llegar a la parte delantera y tomar el control del motor de la máquina. Para lograrlo debe atravesar los distintos vagones y abrir las puertas y liberan a Namgoong Minsoo (Song Kang-ho), un experto en seguridad y a su hija clarividente Yona (Ah-sung Ko), quienes los ayudarán a cambio de una droga llamada Kronol. Así empieza una travesía violenta donde se descubre que el tren está organizado según condiciones sociales, que son los más sufrientes los que han decidido levantarse y que hay gente adinerada cuanto más avanzan y un universo particular e inesperado a lo largo del tren. Todo termina en una guerra por sobrevivir y sobre el destino de la humanidad.

La fuerza de la película reside en la manera como está construido el guion. Por un lado, es interesante la figura del tren como un espacio de conflicto y el diseño de la puerta de cada vagón como la entrada hacia una revelación o un nuevo conocimiento. Los miembros de la rebelión y de la clase más sufriente son quienes develan cada nuevo espacio para el espectador. El nuevo avance implica mayor grado de violencia. No obstante, plantea la rebelión como un movimiento horizontal. La escena de un tiroteo entre vagones, aprovechando que se pasa por una curva, muestra que avanzar no significa estar adelante. Están todos conectados. Wilford muestra que la idea del conflicto resulta ser un elemento necesario para mantener el equilibrio y el orden. Una idea de que la violencia es esperada y que la rebelión de Curtis era parte del plan.

Por otro lado, el guion y el estilo visual en cuanto al marco apocalíptico y al grupo rebelde que se subleva, toman distintos elementos y temas que son utilizados de manera directa o con tintes metafóricos para dar la idea de representación de la sociedad y de esa figura de universo dentro del tren. Así sucede con el papel del líder, de la religión, de lo mesiánico, de lo místico, del mentor, de la relación de padres e hijos, de los niños, la idea del caos, de la violencia, el héroe, la estrategia de guerra, la memoria (a través de un dibujante y retratista de todo lo que va sucediendo), la conspiración, la traición, y todo aquello que implique al diseño de los personajes. 

La violencia no resulta gratuita, tampoco la idea de caos ni el desenfreno grotesco de cada personaje. Son las relaciones interpersonales, la conexión emocional con los personajes, lo que hace que toda la película fluya. Incluso la idea de que cada uno puede ofrecer un giro inesperado. Es el caso de Gilliam y su conexión con Wilford, y de Curtis quien al parecer va a reemplazar a Wilford y manejar el tren en lugar de liderar la rebelión. Sin embargo, debe decidir al final. Todo está justificado en su correcta dosis y es atrapante.

Bong Joon-Ho realiza una gran adaptación de la novela gráfica francesa Le Transperceneige de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette. El reparto conformado por Chris Evans, Ed Harris, Tilda Swinton, Octavia Spencer y John Hurt, le dan toda la atmósfera que el film requiere. Entre ellos aparece también Song Kang-ho, actor utilizado frecuentemente por el director surcoreano, en este caso dándole un papel de mucha importancia y a la vez lleno de misterio (al igual que el de su hija Yona) ya que trae el conocimiento y tiene la fuerza suficiente para sobrevivir. 

Al final la película tiene una gran impronta y muchos niveles, así mismo, una idea de actualidad con respecto al calentamiento global y de fin de mundo. Se percibe mucha cercanía aun siendo de ciencia ficción y, a la vez, futurista en el tema de la importancia de la máquina. La presencia de la nieve como elemento de fondo no solo como significado de final sino también de resurgimiento es fundamental para el mensaje de que la humanidad podría volver a empezar de nuevo.

7.0

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