Emiliano Basile
09/05/2020 10:04

Producción original de HBO y Amblin Televisión (la productora de Spielberg), Natalie Wood: aquello que persiste (Natalie Wood: What Remains Behind, 2020) es un documental de formato televisivo que la propia hija de Natalie Wood y Richard Gregson, Natasha Gregson Wagner encara sobre su madre. Decisión que le da al film el permiso de centrarse en sus relaciones sentimentales y afectivas dentro del hogar, siempre alrededor del traumático hecho que desencadenó su prematura muerte.

Natalie Wood: aquello que persiste

(2020)

La estructura del trabajo queda determinada desde los primeros minutos, cuando las noticias sobre su muerte se extienden por la pantalla. El morbo mediático que gira sobre su misteriosa muerte es el gran condimento de la película sobre la estrella de Hollywood. Luego veremos una larga lista de parejas y relaciones amorosas de la actriz, dejando apenas un segmento a su rol fundamental en la industria del cine de los años cincuenta y sesenta.

El gran problema de este film es parecerse a lo que crítica (el papel que jugó la prensa sensacionalista en la muerte de su madre) que sigue incluso hoy, hablando de ella “porque despierta interés en los lectores de diarios y revistas”. El documental hace exactamente lo mismo, aunque sin proponer ningún dato nuevo o mirada diferente. En esa búsqueda es un acierto el relato detallado de Robert J. Wagner (RJ), presente en el hecho, detallando momento a momento la noche de alcohol y celos en el yate (de él hacia Christopher Walken) previos a la aparición del cuerpo sin vida de la actriz estadounidense en el mar. La película tiene un fin al tomar esta elección: limpiar la imagen de su padrastro RJ del caso. Y lo hace con una conmovedora escena final bien resuelta.

Natalie Wood: aquello que persiste deja, al igual que los medios, la puesta en valor de la mujer que desafió a una industria netamente machista para otro momento. Hace una breve e interesante reflexión (lo mejor del film) sobre el pasaje de ser propiedad de los estudios a una artista con independencia para elegir sus papeles y el destino de su profesión, con los movimientos feministas contemporáneos que supo anticipar con su actitud frente al poder.

La actriz de Esplendor en la hierba (1961, Elía Kazan), Rebelde sin causa (1955, Nicholas Ray) y Amor sin barreras (1961, Robert Wise) obtiene el homenaje de su hija con este trabajo, con una dinámica narración clásica y exquisito material de archivo. Lástima que se recueste en los pormenores del caso policial como tantos otros films sobre celebridades, y no sobre la estrella de cine que Natalie Wood supo ser.

6.0

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