Juan Pablo Russo
23/03/2020 13:16

Después de Puerta 7 (2020), de Israel Adrián Caetano, Netflix estrena Ultras (2020), debut del italiano Francesco Lettieri que transita por el detrás de escena del fútbol, desde el punto de vista de un grupo de barras bravas. La acción se sitúa en Nápoles y muestra a Los Apache, un grupo ficticio pero extrapolable a cualquiera de los muchos que proliferan.

Ultras

(2020)

La trama se sitúa en dos personajes. Por un lado nos presenta a Sandro (Aniello Arena) que sigue siendo el jefe de los Apache, el grupo de hinchas con los que ha pasado toda una una vida de violencia, enfrentamientos, pasiones y valores inquebrantables. Pero ahora siente la necesidad de llevar una vida normal, de tener una relación, hasta de formar una familia con Terry. Por otra parte está Angelo (Ciro Nacca), un adolescente que tiene 16 años y considera a los Apache su familia, y a Sandro su guía, la persona que ha tomado el lugar de su hermano Sasà, fallecido hace unos años durante un partido.

Ultras muestra personajes primitivos, sin un ápice de complejidad, despojados por entero de cualquier ideología. Un cuadro sobre la violencia per sé. Las peleas y el exceso como válvula de escape de ambientes socialmente marginados se configuran como los verdaderos punta de lanza. El individuo queda a merced del grupo. Su iniciativa personal debe subordinarse a una suerte de asambleas en las que el más fanático lleva las de ganar. Por ello, en Ultras el fútbol se mueve siempre fuera del campo visual.

Lettieri, que se luce en la dirección de actores, no acierta con el tono. Un relato demasiado contenido, ordenado. Un guion esquemático, previsible y personajes estereotipados, sin ningún matiz, restan en lugar de sumar. Al igual que Puerta 7, Ultras aporta bastante menos de lo esperado a un tema punzante y actual que merecería un acercamiento mucho más profundo y analítico.

6.0

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