Laura Pacheco Mora
16/12/2019 15:53

Adornar una triste realidad con la inocencia que transmite un niño, es la misión de Lejos de Pekín (2019), el último largometraje del director y guionista Maximiliano González, con el que cierra la trilogía misionera -de donde es oriundo- iniciada con La soledad (2006) y La Guayaba (2012), manteniendo un hilo temático vinculado a la problemática de la mujer en esa zona.

Lejos de Pekín

(2019)

La película relata la historia de María (Elena Roger) y Daniel (Javier Drolas), quienes pasaron los 40 años tras 8 años de casados y no han podido cumplir el sueño de ser padres. Intentan entonces con la adopción, para lo cual viajan hacia una ciudad del norte argentino y continuar allí los trámites. Al llegar, la asistente social los acompaña para iniciar el periodo de vinculación, pero en ese encuentro, tan esperado y deseado, las cosas no suceden como lo anhelaban.

Recientemente se estrenó en Argentina En buenas manos (Pupille, 2018), un film francés que informa sobre el complicado proceso de adopción. Lejos de Pekín nos relata de manera lineal, las vivencias de un matrimonio que desea adoptar un niño. Una historia dividida en actos que, aunque presente dificultades con la continuidad en dirección y en la trama dramática, a través de la presencia de la lluvia de principio a fin y en sus diferentes formas, connota fluidez. Los reflejos en el agua y la forma de presentarlos, resultan atractivos y poéticos. La música que acompaña el relato, el melódico piano, aporta armonía y emoción a las escenas y diálogos.

El desgaste quizás buscado por el director de la pareja se hace evidente a través de sus interpretaciones, y en los diálogos, que muestran cierta lejanía. Son pocas las locaciones, recurso que se convirtió en favorable, optimizando los interiores, con una estética interesante, en la que predomina la utilización de los colores que aportan alegría cual contraste de una dura realidad, representada por la oscura y estruendosa tormenta, que algunos niños deben atravesar. Se podría decir, que el lugar en donde se encuentran los niños, es el único lugar feliz en el film. Hay varias subtramas, se destaca la preocupación del rol femenino en la sociedad.

Los mensajes como “las personas no podemos ser cobardes toda la vida” o “promete algo en lo que creas”, son los más importantes de este drama, y funcionan como una suerte de tímidos consejos para vivir la vida y aprender a ser padres.

7.0

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