Victoria Duclós Sibuet
07/11/2019 14:16

La vida en común (2019) es el segundo largometraje de Ezequiel Yanco, en el que hizo confluir sus costados de historiador y cineasta en un híbrido entre documental, ficción y también pinceladas experimentales.

La vida en común

(2019)

Un puma acecha Pueblo Nación Ranquel en el que cazar es un rito de pasaje, y los chicos más grandes quieren matarlo. Pero Uriel, más chico, decide tomar otro camino. Como en su película anterior, Los días (2012) se acerca a observar la infancia y los umbrales hacia el crecimiento, pero esta vez con una premisa muy diferente que tiene que ver con reconstruir y evocar las huellas de la conquista del desierto en ese territorio y su población.

La película se filmó en una comunidad indígena de San Luis en donde el estado provincial construyó veinticuatro carpas de cemento en medio del desierto. Un campamento moderno al que se mudaron los ranqueles de las ciudades vecinas. Es el origen de una comunidad, y de una escenografía que también es protagonista de la película al igual que Uriel con su temple que lo hace hipnótico y su voz en off indiscutible.

Entre el arco narrativo se filtran los conflictos cotidianos de la propia comunidad en un sentido político y cultural que atraviesa la superficialidad y permite una acción de conocer más honesta.

Con una cadencia a la que se accede con mucha paciencia se construye entre los niños, los perros y el puma un triángulo que a medida que avanza se transforma en algo misterioso y mágico dentro del registro naturalista y despojado.

6.0

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