Emiliano Basile
25/09/2019 14:10

Valeria Bruni Tedeschi realiza este fresco de los veranos en la campiña francesa, con varias personalidades conocidas de la comedia. El resultado es una película coral que no en todas las subtramas encuentra la fuerza narrativa necesaria.

Nuestros veranos

(2018)

Nuestros veranos (Les Estivants, 2018) empieza con mucha intensidad: Justo cuando Anna (Valeria Bruni Tedeschi) se dirige a buscar fondos para filmar su nueva película, su marido (Riccardo Scamarcio) le pide separarse porque conoció a otra mujer. Ella queda perpleja a nivel emocional sin saber cómo reaccionar. Su estado de ánimo influye en cada una de sus actitudes en la casa de verano donde pasa la temporada con su hija y una serie de estrafalarios personajes.

El realismo mágico invade la escena de este film que tiene varios guiños y lugares comunes -adrede- de las tradicionales comedias de campiña. Discusiones políticas (ziquierda o derecha) se dividen entre la servidumbre y sus reclamos laborales y la visión burguesa de la familia hospedada, las anécdotas fantasiosas de algunos comensales y los trapitos al sol echados en cara entre vínculos; serán de la partida.

La idea de la directora afectada emocionalmente mientras busca motivos y temas para su próximo film resulta interesante combinando el proyecto con la película que estamos viendo. Entre la gama de actores reconocidos que actúan en el film se encuentran Pierre Arditi, Valeria Golino, Noémie Lvovsky, Yolande Moreau, Vincent Perez y Xavier Beauvois, además de los ya mencionados.

Pero sucede que el conflicto interno de la protagonista tiene muchísima fuerza en comparación con el resto de los personajes que, si bien son planteados como satélites que giran alrededor de ella, en cada bifurcación argumental la trama cae en pozos narrativos de los cuales les cuesta salir. Ante esta cualidad podemos pensar a Nuestros veranos como un film episódico con algunos buenos momentos que no alcanzan para potenciar el resultado final.

6.0

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