Adrián Monserrat
06/08/2019 17:24

Una comedia protagonizada por Diane Keaton siempre es una buena excusa para distenderse y apreciar las virtudes de la actriz. Mejor que nunca (Poms, 2019) nos invita a la reflexión acerca de que no existen límites para cumplir con tus anhelos.

Mejor que nunca

(2019)

Si uno repasa la última parte de la filmografía de la ganadora del Oscar por Annie Hall, dos extraños amantes (Annie Hall, 1977), podría confirmar que ella solo quiere divertirse. Películas como ¡Por fin solos! (Darling Companion, 2012), El gran casamiento (The Big Wedding, 2013), Juntos... Pero no tanto (And So It Goes, 2014) o la estrenada el año pasado Cuando ellas quieren (Book Club, 2018) son comedias con chistes sanos, siempre haciendo alusión al avance del ciclo de vida y dejando el gusto de que, pese a que se disfrute, se podría haber hecho una obra mucho mejor. Sin embargo, Diane Keaton es una estrella y su elegancia y ductilidad brillan junto a su candidez. En Mejor que nunca se da el lujo de tener su propio grupo de porristas y el resultado es un tanto contradictorio.

Martha (Diane Keaton) se dirige a una residencia para pasar su vida. Allí tiene un objetivo: disfrutar tranquila su última etapa de vida. Se hace amiga de Sheryl (Jacki Weaver) y su brújula cambia de rumbo. Esto la conduce a querer cumplir un sueño trunco de la juventud: ser porrista. El dúo comienza a reclutar, mediante audiciones (sin dudas de lo más divertido del film), a mujeres de su misma edad. Sin tanta presencia masculina (los pocos hombres son los que estorban) y con la juventud burlándose por la travesía de las señoras, la obra es una comedia con gusto a poco en un tema que podría resultar más provechoso.

Lejos de aquellos revientes masculinos de la avanzada edad como Último viaje a Las Vegas (Last Vegas, 2013) o Un golpe con estilo (Going in Style, 2017), Mejor que nunca cuenta una historia sutil, esperanzadora y divertida. No más. Jacki Weaver está desdibujada. No es un drama con tintes cómicos donde ella quizás pudiera sobresalir. Incomoda, se encuentra en otro carril al de Keaton quien, destacándose en todo, hasta bailando la rompe. No hay dudas que ella fue quien más disfrutó de hacer la película. No hay dudas que, con todos sus logros, se merece elegir cada proyecto por el solo hecho del goce. Si bien Mejor que nunca no es indispensable en tu lista de películas para ver, la gracia de la actriz te puede hipnotizar.

No hay límite alguno para soñar y esta película lo deja bien en claro. Uno no disfrutará al máximo al verla, tal como sí pudo hacerlo Diane Keaton al realizarla. Allí está la contradicción. Ellas solo quieren divertirse sin pensar si esto también podrá ser divertido para nosotros. Allí está esta hermosa contradicción que solo actrices emblemáticas como Diane Keaton se pueden dar el lujo de tener.

5.0

Comentarios