Emiliano Basile
10/07/2019 16:13

Hay películas que presentan grandes relatos en torno a la historia de la humanidad, mientras que otras, nos acercan al universo interior de personas comunes. En esa última línea aparece esta producción española que narra un momento inevitable y sensible en la vida.

Viaje al cuarto de una madre

(2018)

Viaje al cuarto de una madre (2018) es una película que trabaja con elementos mínimos que, si prestamos atención, están incluidos en su título: el viaje, el cuarto y la madre. Alrededor de ellos tres circula la película. Son elementos que construyen sentido en -al menos- dos direcciones: el viaje existe pero también es la búsqueda interior, el cuarto es donde transcurre la acción pero también representa la calidez y el encierro, mientras que la madre por definición, también delata la presencia de una hija y el vínculo que las une como mujeres independientes.

La película de Celia Rico Clavellino no cuenta una historia épica, simplemente narra el momento en que Leonor (Anna Castillo), la hija adolescente decide dejar el nido familiar y las emociones que repercuten en su madre Estrella (Lola Dueñas). Sin embargo, las sensaciones encontradas de uno y otro personaje (magistralmente interpretados por Castillo y Dueñas) son lo suficientemente profundas como para engrandecer al relato y trasmitir sensaciones vivenciadas por ambas.

Leonor consigue un trabajo de niñera con cama adentro en Londres y debe viajar, comienza su camino a la adultez en soledad mientras se distancia de su madre (su contención, su complicidad, su seguridad). Por su parte Estrella tiene que reinventarse, reencontrarse consigo misma y dejar de depender de las necesidades de su hija. Utiliza la comunicación por WhatsApp y se dedica tiempo completo a su trabajo. La película cambia la focalización de Leonor a Estrella y de Estrella a Loeonor, para que nos identifiquemos con ambos personajes en su soledad y anhelos, pero también con el vínculo elaborado entre ellas.

Un relato intimista que se recuesta en los personajes y el espacio que habitan, para hacer llegar al espectador un cúmulo de emociones asociadas a un estado de ánimo difícil de describir con palabras, pero universal en la experiencia vivida por cada individuo.

8.0

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