Rolando Gallego
07/06/2019 09:04

Mientras Avengers: Endgame (2019) se planteaba como un artificioso ejercicio de unión y recorrido narrativo por todos los proyectos que Marvel ha realizado en los últimos 20 años, X-Men: Dark Phoenix (2019), en su simpleza y claridad, construye uno de los entretenimientos más afables que las películas de comics han ofrecido en los últimos tiempos, sin aspirar demasiado y presentandose como una honesta adaptación de los famosos mutantes y sus pesares.

X-Men: Dark Phoenix

(2019)

En X-Men: Dark Phoenix la estrategia es simple, presentar seres diferentes perseguidos a la enésima potencia, aun sabiendo que éstos pueden ayudar a mantener en paz a la sociedad y alejarla de peligros y amenazas. Lo novedoso de esta entrega, la número doce y supuestamente la final, es la de posicionar a Jean Grey/Dark Phoenix (Sophie Turner) como el centro de la acción, y desde allí, desplegar otras líneas de la trama que permiten profundizar en las atribuladas psicologías de cada uno de estos héroes diezmados.

Y en tiempos de feminismo, de necesidad de heroínas que puedan iniciar un nuevo universo alejado de la perspectiva machista que atraviesa a la industria del cine y el comic, hay una militancia notoria que se cristaliza en una frase del guion como la pronunciada por la camaleónica Raven/Mystique (Jennifer Lawrence) al profesor Charles Xavier (James McAvoy) “acá las mujeres siempre salvan a los hombres. Tal vez podrías cambiar el nombre a X-Woman”, y tiene razón, en sintonía con el #Metoo, #NiUnamenos, y los cientos de reclamos por una sociedad más equitativa e igualitaria, esa frase no es casual ni arbitraria.

Mientras recientemente Capitana Marvel (2019) buscó abrirse camino en un universo cinematográfico, que salvo Mujer maravilla (Wonder Woman, 2017) en la vereda de enfrente y una antiquísima versión de Supergirl (1982), hasta el momento ha mantenido a la mujer en la periferia de la cosmogenia de héroes. Así, dialogando directamente con la actualidad, y retomando los sucesos tras la anterior entrega, Simon Kingberg, la mente tras la mayoría de las películas de los mutantes, ofrece una mirada particular sobre los héroes a partir de un esquema que refuerza la tensión con la figura de la Dark Phoenix escapando de sí misma, de sus amigos, de sus compañeros y pareja, y de la villana de turno (Jessica Chastain). Una especie de sleepwalker que lucha, grita, arriesga todo, sin perder su femineidad ni nunca tener un traspié a pesar de usar zapatos de taco alto.

X-Men: Dark Phoenix es el cierre perfecto para una saga que adaptó clásicos de estos personajes con maestría, que supo expeler spinoffs increíbles, como el último de Logan (2017), y que en su sinceridad y amor por los personajes construyó un universo paralelo de héroes que revitalizaron a Marvel y sumó cientos de fanáticos alrededor del globo.

7.0

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