Rolando Gallego
09/05/2019 12:33

A la reciente Beautiful Boy: Siempre serás mi hijo (Beautiful Boy, 2018) de Félix van Groeningen, se le suma Regresa a mí (Ben is back, 2018) como un claro exponente de películas dramáticas que bucean en la psicología de personajes atravesados por la adicción de uno de ellos y cómo esto afecta a su entorno, construyendo desde allí vínculos que plantean situaciones que posibilitan una moraleja final para cerrar la fábula.

Regresa a mí

(2019)

En este caso, el film de Peter Hedges (¿A quién ama Gilbert Grape?) propone el viaje hacia 24 horas en la vida de una madre y su hijo, y los intentos leónicos de la mujer por lograr que el joven se mantenga limpio de drogas, al menos, durante las celebraciones por Navidad.

Como un extenso episodio de aquel reality en el que se hacían intervenciones familiares a personas adictas a las drogas, Regresa a mí construye su narración de manera simple, honesta y directa, apoyándose en las soberbias actuaciones de Julia Roberts y Lucas Hedges, más los secundarios de Courtney B. Vance y Kathryn Newton, que potencian cada una de las escenas y la transformación de los personajes a lo largo del relato.

En el arranque de Regresa a mí, Holly (Julia Roberts), un nombre sugestivo y determinante de la historia, es presentada como una madre devota y aplicada que se desvive por sus hijos y marido, algo que a medida que avanza la historia comienza a perder peso, y esa figura estoica y segura de sí misma, comienza a desvanecerse ante la llegada de Ben (Lucas Hedges), su hijo, quien le pondrá una prueba dificilísima, la de decidir entre su vida calma y plácida, o la de acompañar en la transición hacia una recuperación al otro recién arribado.

La principal virtud de la película es la de mantener en vilo al espectador ante cada paso que la dupla de en conjunto y en solitario dé, sumando capas expresivas al relato en tanto configurador de una estructura dramática que hace posible el visionado más allá de la previsibilidad y estereotipos que plantea. En esa superación de elementos narrativos, más la hábil propuesta cinematográfica de acompañar a los personajes con travellings y cámara en movimiento, el efecto de realidad documental que le aportan a Regresa a mí esas decisiones, son clave para que aquella anécdota de una madre que se desvive por recuperar a su hijo, o mejor dicho, a quien ella cree que es su hijo, crezca y posibilite su extensión más allá del refrán y bajada de línea que se incluye en el guion.

Julia Roberts demuestra su habilidad para construir personajes basados en mujeres alejadas del glamour al que siempre se la asocia, ya que su Holly enfrenta una realidad casi imposible de transformar y cambiar, y en la negación de ese cambio, con un trabajo potente de Lucas Hedges como el hijo que le obstaculiza a la mujer su posibilidad de ser lo perfecta que se planteaba al comienzo, es en donde Regresa a mí fundamenta su sentido y relato.

8.0

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