Nicolás Quinteros
23/04/2019 14:23

En la ópera prima de Makoto Nagahisa, cuatro chicos se conocen en un cementerio tras la muerte de sus padres. Los “pequeños zombies” afrontarán la pérdida con apatía y sin derramar lágrimas. “La realidad es demasiado ridícula para llorar por ella”, afirma Hikari de sólo doce años.

We Are Little Zombies

(2019)

A partir de este encuentro azaroso, deciden comenzar un viaje tratando de dejar atrás su pasado, buscando algo de sentido para sus nuevas vidas. A medida que avanza el relato, iremos conociendo la historia de cada uno de ellos y la difícil relación que mantenían con sus padres. La forma en que Nagahisa estructura la historia de la película es una de sus grandes virtudes ya que parten de la mirada subjetiva de los chicos. Y en esa re-construcción del pasado, los protagonistas elaborarán su propia historia de supervivencia.

Y en este viaje iniciático y errático, se encuentran ante la posibilidad de armar una banda, transformando la canción que le da nombre al film, en un hit viralizado en las redes sociales. Ahí, el realizador nos presenta a los otros “zombies”: los adultos que vivimos pendientes de las pantallas de nuestros celulares.

La experiencia previa de Nagahisa en el mundo del videoclip se traslada a la pantalla que estalla de colores y cultura pop. Asimismo, construye la historia como si se tratara de un videojuego de 8 bits, con algunas “misiones” y con animaciones y música que remiten a esa estética.

Podríamos pensar que por momentos, el realizador está más preocupado por el estilo de su película, perdiendo el ritmo de la historia. Pero al mismo tiempo, esa puede ser una de sus virtudes, pocas veces asistimos a una ópera prima con este nivel.

8.0

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