Emiliano Basile
10/04/2019 09:51

Algunas películas proponen múltiples líneas de abordaje, otras, pueden ser leídas en una sola dirección como es el caso de Stan & Ollie: El Gordo y El Flaco (Stan & Ollie, 2018), una biopic convencional por contar con todos los elementos previsibles del género.

Stan & Ollie: El Gordo y El Flaco

(2018)

El ascenso al estrellato y el descenso en bancarrota de dos artistas cómicos que tienen la cualidad de trasmitir humor delante de la pantalla y melancolía detrás de ella. Curva narrativa que explora con éxito los tópicos del melodrama tradicional en este tipo de relatos. También la película sobre estos personajes icónicos en la vida real invitan a la comparación con los actores que los interpreten en la película.

Para que haya melodrama tiene que haber algún componente trágico en la vida de los protagonistas, componente que podemos inferir en el virtuoso plano secuencia que da comienzo al film. Laurel y Hardy (más populares como el Gordo y el Flaco por estas tierras) están en 1937 en su momento de mayor esplendor. La cámara los acompaña por un paseo por los estudios de Hollywood desde su camerino hasta el set donde los esperan para grabar. En ese paseo la charla entre ambos destila un carácter complicado de Laurel siempre dispuesto a confrontar con sus jefes, y una disposición natural de Hardy para casarse con cuanta chica se rinda a sus pies. Información que preanuncia el destino trágico de sus fortunas, y con ellas, el fin de su momento de gloria. Una elipsis de 13 años nos traslada a 1953 con ambos hospedados en un hotel de mala muerte tratando de dar inicio a una gira cómica para recaudar fondos para la primera película independiente a ser protagonizada por ambos.

Una estética y agradable reconstrucción de época nos instala en la Inglaterra de 1950 con el dúo cómico en el olvido tratando de posicionarse nuevamente en tiempos televisivos. Pero por suerte, Stan & Ollie: El Gordo y El Flaco da un paso más allá de las convenciones del género y profundiza en la relación entre ambas personajes. Laurel y Hardy entablan una fuerte relación de amistad y su puesta en crisis en los malos tiempos será el núcleo de la película. Porque el film de Jon S. Baird es en definitiva una agridulce historia de amor entre el gordo y el flaco, muestra la necesidad comercial de uno por el otro entablada en una sólida sociedad que ni siquiera el manager menos escrupuloso pudo romper en el tiempo.

La escena de ellos de la mano en la cama cuando Hardy padece un problema cardíaco es de una notable ternura, imposible de lograr si no fuera por las enormes actuaciones de Steve Coogan y John C. Reilly en el papel de Laurel y Hardy. Los actores captan la química y dinámica del dúo cómico para revivir en pantalla a los iconos de la comedia, siendo el parecido importante pero las interpretaciones el plus que lleva el homenaje a un nivel emotivo.

6.0

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