Rolando Gallego
09/04/2019 22:04

El prolífico Raúl Perrone vuelve a las pantallas del [21] BAFICI con ITUZAINGO V3RIT4 (2019), una película que dialoga con un presente de desconexión humana, inercia política y falta de deseo desarrollada en el trasfondo de un festival de cine.

ITUZAINGO V3RIT4

(2019)

A diferencia de sus últimas películas, en esta oportunidad Perrone transita los caminos de una nocturna Ituzaingó, a través de un grupo de personas que sólo desean ser objetos de deseo a partir de la interacción con sus productos, con sus likes, con sus imágenes de Instagram y con cualquier insignificancia que se les ocurra presentarlas como parte de sus redes sociales. La acción de la película principalmente se desarrolla en fiestas, cocktails, momentos de supuesto esparcimiento que sólo invitan a la no reflexión y charlas efímeras, en donde, más hoy en día, la tecnología se ha introducido como una parte más de ellos.

En ITUZAINGO V3RIT4 anda un director famosísimo de cine, un actor aún más famoso que el director que no puede escapar a los flashes de los papparazzis, otra actriz que se lanza a la dirección, periodistas, programadores, mujeres y hombres que se aman y desaman con la misma intensidad, Evita y Perón en un auto, personajes que pululan en la ideósfera del cine y que sólo quieren estar en el festival BAFUCHI o CANNI porque creen que deben ser parte de ellos sin importar más nada.

Una realizadora, entre risas, cuenta que está filmando su próxima película, un relato protagonizado por un gato muerto en un ropero, filmada desde la perspectiva del gato, dentro del mueble, y en la que solo se escuchan los diálogos de la familia con la pantalla en negro. La crítica hacia la industria y el snobismo del cine independiente se hace sentir con mordacidad.

Perrone compone las imágenes que se suceden en el relato con una técnica y cuidado extremo, con composiciones bellas que aprovechan la simetría y asimetría de los rostros, destacándose por la elección del blanco y negro y el grano fotográfico como plástica, y con el cuidado de que la banda sonora superpuesta en ocasiones que acompaña los sucesos.

Si la crítica hacia sus últimas películas se centraba en la falta de diálogos y la experimentación en los proyectos, la habilidad en esta oportunidad del director es la de incorporar más textos y una corrección en la narración, y con corrección no se quiere decir “ajustarse a los cánones del cine”, al contrario, la multiplicación de personajes, la anarquía que contienen las escenas y la crítica a la sociedad digital actual, convierten a ITUZAINGO V3RIT4 en una profunda reflexión sobre los tiempos que corren, que hoy en día, además y en el cine, es más que bienvenida.

8.0

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