Adrián Monserrat
09/04/2019 21:10

La visita (2019), documental de Jorge Leandro Colás (Barrefondo), se presenta en la Competencia Oficial Argentina del [21] BAFICI y nos ofrece su punto de vista sobre la llegada de familiares de presos del complejo penitenciario ubicado en el pueblo de Sierra Chica.

La visita

(2019)

Un cúmulo de misteriosas historias son aquellas que atesora este documental, pero que no las expone. Las mismas están latentes, no florecen a la superficie. Más de quinientas mujeres, y algunos que otros hombres, viajan con la expectativa de reencontrarse con sus familiares. En dichas personas se concibe una carga de emotividad, de realidad e ilusión, profundizada por los bajos recursos a los cuales pueden acceder.

La visita no excava en cada historia, si no que se encarga de exponer las reacciones de los residentes de este pequeño pueblo ubicado en la localidad de Olavarría de la provincia de Buenos Aires. Esta es una particular forma de mostrar qué es lo que sucede ante un lugar convulsionado por estas llegadas. El panorama va desde señoras que ofrecen hospedaje hasta un almacenero que distiende al cliente con un raro sentido del humor.

Jorge Leandro Colás logra sostener un clima sereno, de espera, de arribo de seres con una mochila pesada, pero decae en la decisión de no intentar sumergirse aún más en esas historias. Si bien por momentos lo intenta, con alguna que otra declaración, el pueblo termina siendo el verdadero protagonista y uno se queda con ganas de saber qué vidas se esconden detrás de esas familias que se agolpan a la espera de poder ver a su ser querido. La desesperación grupal se muestra desde planos abiertos y hasta posibilita que nos aproximemos a la inocente mirada de un niño.

Si bien no cuenta con la profundidad de Parador Retiro (2008), primer largometraje de Colás donde se mostraba la llegada de una población sin techo a una posada de cemento y chapa, La visita es una nueva incursión del director a la hora de retratar sucesos que nos rodean y que quizás no tenemos conocimiento. Aunque no podamos abrir la puerta y penetrar en los sentimientos de las familias, su acierto radica en su falsa apariencia de superficialidad. Cuando parecería que nada sucede, la obra nos aloja como testigos preferenciales de estos arribos y nos convierte en todo un visitante más. 

6.0

Comentarios