Juan Pablo Russo
07/04/2019 13:07

Luego de la colosal Invierno (2015), el reconocido escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet regresó al cine no con una sino con dos películas. Cola de mono (2018), sobre la represión sexual durante la última dictadura que gobernó ese país, y Siempre sí (2019), una nouvelle porno gay.

Siempre sí

(2019)

Siempre sí se embienta en la ciudad de México actual, donde un joven gay provinciano llega por primera vez a la ciudad con el fin de posar para un fotógrafo erótico y como parte de un viaje iniciático. La ciudad la depara una libertad (y libertinaje) que en el pueblo le estaba vedado. Mientras el tiempo transcurre atraviesa por reconocidos lugares habitués de la comunidad gay del Distrito Federal a la vez que experimenta sexualmente con una variedad infinita de personajes que lo conducen por un mundo desconocido.

Si hay algo que reconocerle a Fuguet es los riesgos que toma. Si Invierno duraba 5 horas y mataba al personaje principal a las 2 horas de película ahora los riesgos asumidos son aún mayores no tanto por lo que cuenta sino por la forma en como decide contarla. En Siempre sí trabaja el derrotero sexual dentro de una historia que bien podría haber sido extraída de la nouvelle vague. La película es un descenso a la experimentación sexual de un joven gay con escenas que nada tienen que envidiarle a una película porno gay, excepto la forma. Si la pornografía es explicita y carece de erotismo Fuguet logra lo contrario. Siempre sí no solo es pornográfico sino que también es un film erótico.

Los elementos pop no están ausentes como tampoco algunos temas que lo preocupan y que atraviesan transversalmente toda su obra: el cine, la literatura, los tabúes, el desamor, la soledad interior y el salir del closet. También la música juega un papel fundamental como en todo su cine, construyendo una banda sonora heterogénea que incluye desde reversiones de clásicos populares hasta canciones absolutamente desconocidas provenientes del indie.

Alejado de todo lo que el cine propone a la hora de hablar sobre temáticas que caen en lugares comunes, Fuguet toma en su nueva obra otros caminos. Un camino sinuoso pero no por eso imposibiitado de llegar a buen destino.

7.0

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