Juan Pablo Russo
24/03/2019 12:37

Abdellatif Kechiche La vida de Adele, Cous Cous, La Gran Cena, Juegos de amor esquivo) es uno de los pocos cineastas capaces de sublimar las conversaciones cotidianas sobre las relaciones y lo demuestra una vez más en Mektoub, My Love: Canto Uno (2017), una película que prioriza la construcción de un mundo impulsado por los personajes, resultando una obra fascinantemente experiencial.

Mektoub, My Love: Canto Uno

(2017)

En Mektoub, My Love: Canto Uno el realizador nos traslada a las playas de Sète, una ciudad costera en el sur de Francia, donde un grupo de jóvenes viven revoluciones sentimentales durante el verano de 1994. La cámara resulta tan íntima que llega a romper la cuarta pared, bailando entre la acción como un personaje invisible y voyeurista. Kechiche potencia la vertiente vérité alargando las escenas, esperando a que algo suceda, evitando forzar los acontecimientos. La cámara no deja de investigar, tejiendo hilos entre los personajes, buscando desesperadamente un momento epifánico o quizás una historia.

Amin (Shaïn Boumedine), es un aspirante a guionista y fotógrafo que viaja desde París a su ciudad natal para pasar el verano. Allí observa la vida, buscando ideas para sus guiones; mantiene la distancia y parece determinado a reprimir sus impulsos. La ausencia de lujuria en un mundo repleto de hormonas crea una curiosidad en Amin que establece una tensión en la cinta, tensión que no nace del melodrama, sino de su torbellino interior. El film se basa libremente en la novela La blessure, la vraie, del autor galo François Bégaudeau, nutriéndose además de los recuerdos autobiográficos del director. Con su metraje de casi tres horas, el ritmo de la película parece inspirarse en el formato de la serie o la novela, usando el tiempo para crear una afinidad con los personajes. Mantener vivo el interés con este ritmo es un don fabuloso y raro, y hasta los momentos de absoluta calma parecen pertinentes.

Cuando vemos a Amin por primera vez, este observa a sus amigos de la infancia Ophélie y Tony  haciendo el amor, un momento único de la película en el que realmente vemos el acto sexual. En un film lleno de repeticiones, el apuesto Amin rechaza numerosas insinuaciones sexuales, pero este complejo personaje también le dice a Ophélie que quiere fotografiarla desnuda. El personaje va descubriendo su identidad sexual a medida que se desarrollan sus sentimientos juveniles, y por ello, Mektoub (que significa "destino" en árabe) puede describirse como una historia iniciática.

Amin se mueve en un mundo sexual. La excelente escena inicial nos lleva de la cama de Ophélie hasta el encuentro con Céline y Charlotte, dos chicas de Niza que se integran en el círculo de Amin. Durante la película, el tiempo pasa con ellos y con los familiares del protagonista. Es un mundo lleno de vida que retiene nuestra atención, y aunque aparentemente no suceda nada dramático, está claro que la experiencia influye, como hombre y como narrador, a Amin, que se muestra durante toda la película como preso de un hechizo.

8.0

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