Adrián Monserrat
12/11/2018 15:51

Desde Brasil llegó la encargada de abrir la Competencia Internacional del 33 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Chuva e cantoria na aldeia dos mortos nos brinda el panorama de la vida de una comunidad indígena, una de las tantas minorías que se ven atemorizadas por los cambios a nivel mundial.

Chuva e cantoria na aldeia dos mortos

(2018)

Es imposible no abstraerse del contexto actual en el cual se vive de manera mundial. Los tiranos al poder, la discriminación como un discurso que se materializa. Brasil eligió hace algunos días como presidente a Jair Bolsonaro y pareciera continuar una línea similar a la de Trump en Estados Unidos: el desprecio por las minorías. En medio de todo esto una película valiente se encargó de la apertura de la Competencia Internacional y esto es algo para celebrar.

Flamante ganadora del Premio del Jurado tras presentarse en la sección Un Certain Regard en el Festival de Cine de Cannes, Chuva e cantoria na aldeia dos mortos (The Dead and the Others, 2018) es un film que combina la ficción con el documental. Sostenida por una sofisticada fotografía que permite localizarte en las vivencias de un pueblo indígena, el largometraje se impone desde lo emocional. Ihjac es un joven que vive perturbado por el fallecimiento de su padre. Deberá encargarse de los preparativos del funeral y sobrellevar el duelo. Los valores familiares, motor organizador dentro de la tribu, salen a la luz como una antorcha encendida en medio de tanta oscuridad.

Con la mezcla permanente entre documental (la tribu y sus rituales) y ficción (las escenas de Ihjac), resulta enriquecedor ser espectador de lujo de un rato en la vida de una comunidad indígena de Pedra Branca. Escabullirnos de la ciudad para encontrar este respiro confirma que hay mucho que quizás ignoremos a no tantos kilometros de distancia. Sus directores, João Salaviza y Renée Nader Messora, se encargaron de filmar un largometraje donde la voz es de la minoría.

Chuva e cantoria na aldeia dos mortos nos arroja un baño de realidad en medio de un contexto vertiginoso y con ansias al desplazo racial por parte de los líderes mundiales. Ser un film que lucha contra cualquier cuestión con tal de contar una historia sobre un pueblo orinigario es un motivo ideal para apretar el puño, festejar y continuar peleando. En tiempos de tiranía, los valientes y sus valores subsisten y proponen al arte como el arma de lucha.

7.0

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