Juan Pablo Russo
03/11/2018 17:14

Para la guerra (2018), estrenado mundialmente en el 66 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, es una propuesta radical, que experimenta a partir de una serie de dispositivos narrativos y visuales, sobre la guerra armada y las palabras.

Para la guerra

(2018)

Andrés Rodríguez Rodríguez es un ex soldado internacionalista cubano sexagenario que participó en la guerra en Angola y diez años más tarde en la lucha armada en Nicaragua. Hoy, en el presente recuerda esos momentos como un juego de niños, con una mirada casi naif de lo vivido, mientras, a pesar de los cambios que se avecinan en el país, sigue creyendo en la Revolución.

Dirigida por Francisco Marise, con guion escrito junto al español Javier Rebollo, Para la guerra resulta un atractivo experimento dividido narrativamente en una serie de ejercicios que hacen a la preparación del individuo para la guerra, a la vez que se nos muestra al protagonista en su día a día, buscando antiguos compañeros de lucha o asistiendo a la despedida difinitiva de Fidel Castro. Solo su voz off será la guía sonora de un relato que es trabajado como una suerte de collage visual sobre el presente y el pasado de un hombre, pero también de una nación. Imágenes de hoy se fusionan con el ayer, como si se trataran de los recuerdos del protagonista. Fragmentados, aislados, algunos difusos.

Marise logra con Para la guerra no solo el retrato de un hombre, que al día de hoy sigue creyendo que es un soldado que debe luchar contra el enemigo, mientras continúa con la práctica diaria, sino que a lo largo de sus 65 minutos Para la guerra se convierte en una suerte de ensayo observacional, libre y radical, sobre la guerra -en todas las formas- y sus consecuencias.

6.0

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