Juan Pablo Russo
24/10/2018 11:39

Fiel a un estilo observacional, de atmosferas, la chilena Dominga Sotomayor (Últimas vacaciones en familia, 2011), primera mujer en ganar el Leopardo de Plata a la mejor dirección en el Festival de Locarno, aborda en su último trabajo, Tarde para morir joven (2018), los primeros meses de la post dictadura chilena a través tres chicos integrantes de un grupo de familias que deciden vivir en comunidad a los pies de los Andes.

Tarde para morir joven

(2018)

Es el verano de 1990 y en Chile la democracia es un hecho. Un grupo de familias forman una pequeña comunidad autosuficiente lejos de la ciudad. Dentro del grupo, heterogéneo, la directora reposará su mirada sobre dos adolescentes y una niña pero sin descuidar el accionar de todo el colectivo humano para trabajar sobre la nueva condición a la que deberán enfrentarse: la libertad

Sotomayor propone un relato intimista de diálogos distantes y grandes silencios, en donde cada uno de los personajes experimenta de manera interna ese nuevo momento en el que se encuentra. Planteada como un coming-of-age film, la directora trabaja sobre la transición política y social del país a través de los cambios a los que se enfrentan Sofía, Lucas y Clara, y de como ellos descubren una nueva forma de vida donde la libertad no es solo una palabra efimera sino algo tangible, un hecho en concreto, que deberán aprender a manejar para que no se les escape de las manos.

Película de iniciación, Tarde para morir joven habla sobre las utopías de una sociedad que renace a través de la mirada representativa de tres personajes que como el país se enfrentan a grandes cambios, marcando el fin de una etapa donde el futuro es incierto y todo lo nuevo es un aprendizaje, un descubrimiento. Sofía, Lucas y Clara, como la sociedad de entonces, no solo deben enfrentarse a un nuevo modelo, sino que además tienen que aprender a vivir con él.

Elegante y arriesgada, Sotomayor retrata de manera poco común un momento emblemático de Chile y lo hace a través de una historia de amoríos juveniles y perros perdidos, donde cada uno de sus personajes deberá, como el país, aprender a vivir en libertad.

8.0

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