Emiliano Basile
07/09/2018 19:26

El documental de Pablo Zubizarreta se centra en la enigmática figura de Blanca Luz Brum, tan odiada como amada, una mujer que supo liderar movimientos clave en la historia política y cultural del siglo XX.

No viajaré escondida

(2018)

Discípula del filósofo peruano José Carlos Mariátegui, musa de David Alfaro Siqueiros y secretaria de prensa de Juan Domingo Perón, son algunos de los roles fundamentales -ocultados por la historia oficial- que ocupó. “Era una mujer de acción” dice uno de los historiadores entrevistados, y explica su lugar central en la organización del 17 de octubre de 1945, en el ejercicio plástico que pintó Siqueiros en el sótano de la estancia de Natalio Botana, en su defensa acérrima de los derechos de los más necesitados y en su libertad -osada para la época- para cambiar de hombre según las circunstancias. Esta mujer que se convirtió en la abanderada de la izquierda en la región, tuvo una vida de película.

La persecución política y los avatares del destino, borraron las huellas de su accionar. Hay retazos sobre su obra poética, plástica, intelectual y política. Hasta su vida familiar se diluyó a raíz de un tsunami. La tragedia acosó su historia y el documental de Pablo Zubizarreta la reconstruye. Uno de los ejes para hacerlo es su autobiografía, mezclada -también por accidente como cuenta la película- con cuentos de ficción en su rol de escritora.

Este trabajo ficcionaliza con una puesta teatral y la voz narradora de Mercedes Morán, la propia vida y obra de Blanca Luz, mientras que las pocas imágenes de archivo sobrevivientes ilustran sus dichos. Por su parte, las entrevistas a historiadores, familiares y conocidos, terminan de trazar un puente entre la realidad y la leyenda a su alrededor. Pero lejos de perder rigor documental, No viajaré escondida (2018) adquiere una fisonomía estética y seductora, en línea con la que Blanca Luz viajó por Latinoamérica y el mundo en su afán de conquistar corazones, tanto de hombres como de movimientos políticos acorde a sus ideales.

Más allá de la variedad de recursos cinematográficos que explora este documental, para narrar la increíble vida de esta mujer ninguneada por su postura incómoda para la sociedad de entonces, cierra su relato homenajeando la emancipación femenina que representa Blanca Luz. Hace de este modo un paralelo con los movimientos feministas actuales y enaltece su lucha, ideales y figura. Una mujer que representa la lucha de toda mujer, sin dejarse vencer por la persecución política, las tragedias que le tocó vivir en carne propia o la indiferencia y falta de reconocimiento de la sociedad en general.

No viajaré escondida tiene la virtud de ser informativo y poético a la vez, sus imágenes trasmiten emociones y sentido con la misma fuerza que dan a conocer la vida y obra de esta mujer fascinante por el halo de misterio que la envuelve.

9.0

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