Felipe Vicente
06/06/2018 14:07

Luego del éxito mundial de Perfectos desconocidos (Perfetti sconosciuti, 2016), Paolo Genovese vuelve a la pantalla grande con Los oportunistas (The Place, 2017). El realizador italiano crea la tormenta perfecta en un solo ambiente de filmación, donde se pone al descubierto los tres elementos que motorizan al hombre.

Los oportunistas

(2017)

Alex de la Iglesia y Guillermo Francella ya lo vieron venir. Y es que el talento del director italiano Paolo Genovese ha sido exportado hacia muchas latitudes. En Argentina, con la adaptación teatral de Perfectos desconocidos, dirigida por el actor argentino (aun en cartelera) y en España, con la versión remake del mismo nombre que tiene a Belén Rueda, Ernesto Alterio y otros tantos como protagonistas.

En Los oportunistas, Genovese decide apartarse del tono comedia para focalizarse en una historia que sucede íntegramente en un bar y tiene al presunto diablo como moderador absoluto de la película. La escena se repetirá varias veces: quien pareciera ser el diablo encarnado en un hombre cincuentón y de barba, se sienta a esperar con libreta en mano a diez personajes que estarán dispuestos a negociar con el a fin de cumplir deseos de sexo, ser mas linda o volver a creer en Dios.

Como suele pasar, el diablo mete la cola, por lo tanto, no dejará que los anhelos se cumplan tan fácil. Los actos que las personas deben hacer estarán entrelazados de forma indirecta. Aunque en ningún momento se develarán en la pantalla. Solo se observa al demonio contemplar taciturnamente a sus víctimas indecisas y preocupadas por las consecuencias de sus actos. Algo moralejico sobre el final, el corazón de la realización late al sentir vibrar las aspiraciones humanas. Con la frase “solo soy quien alimenta el monstruo”, el subtexto del film incluye reflexionar sobre aquellas cosas que motorizan al espíritu del hombre a moverse. Juzgarlas no es la razón del guion.

A pesar de generar algunas dudas por la jugada de basar su película en un hombre hablando con otras personas (algo que tiene muy aceitado, por ejemplo, el coreano Hong Sang-soo en sus films), sin duda en talento de Genovese reposa en la plasticidad para crear textos moldeables y aplicables a distintos géneros y elencos. Vale la pena sentarse una noche a ver Perfectos desconocidos y luego asistir a la apertura de la tercera edición de cine italiano en Argentina.

7.0

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