Rolando Gallego
06/05/2018 15:25

Partiendo de algunas premisas simples, pero con la clara intención de explorar y perderse en los orígenes del cine, rasgos de su sintaxis, la idea del tren como progreso, y sentimientos particulares, Mariano Donoso Makowski presenta en Buenos Aires al Pacífico (2018) una potente propuesta que interpela al espectador de manera ineludible durante toda la proyección.

Buenos Aires al Pacífico

(2018)

Trazando paralelos entre la épica del tren Buenos Aires al Pacífico, que supo conectar, momentáneamente, la Capital con Chile, y el momento explosivo de inicio del cine como soporte, la narración disruptiva, la reiteración y subtramas convergentes, refuerzan, de alguna manera, la multiplicidad de ideas que se van acumulando en el largometraje.

Sueños personales, que desnudan el foro íntimo del director, van trazando lineamientos recurrentes en la historia, un documental que no sabe de límites expresivos y que en la proliferación de sus materiales va configurando una capa de sentido que por momentos es imposible de asir.

Esta fugacidad es manifestada constantemente a partir de la decisión de incorporar trazos gráficos en forma de separadores conductivos, con textos que remiten, o no, a aquello que se presenta.

La particularidad de Buenos Aires al Pacífico radica en la multiplicidad de lecturas que origina, muchas de ellas meras suposiciones sobre una puesta ambiciosa que por momentos se termina perdiendo en sus propios laberintos.

Pese a esto, en la riqueza de una fotografía en blanco y negro que destaca la finitud del hombre frente a la perpetuidad, aún en la desaparición, de las obras, y alguna idea polémica que se dice al pasar como “el cine fue inventado para olvidar”, mientras se fija en un presente imágenes del pasado, y en la recuperación de un archivo que habla de la idiosincrasia y cultura argentina, hay mucho por debatir desde la presentación de ideas.

Algunos parlamentos solemnes, que se fusionan rabiosamente con las imágenes, resienten la narración con una voz en off que intenta en la recurrencia fijar sentido de una manera insistente.

Buenos Aires al Pacífico fusiona los avances tecnológicos con una manera de hacer cine originario, fresco, natural, que impregna de novedoso un relato realizado durante un extenso período de tiempo, que también se percibe en la narración, aunque no le juega en contra, sino, todo lo contrario.

Las cabezas parlantes recuerdan ante el lente de Donoso, tal vez no están preparados para enfrentarse ante su propia historia y la soledad en la que se encuentran, un vacío que el director resignifica con sus ganas de impulsar interpretaciones sobre la entelequia humana y sus derivaciones.

Película cíclica, repetitiva, que posee a la palabra, audiovisual, verbal, textual, la politiza y la ubica en el epicentro mismo de las sensaciones, replicándolas en el espectador, por momentos a la deriva, tal vez compartiendo sentimiento y sensibilidad con un director al que hay que prestarle atención.

8.0

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