Felipe Vicente
17/04/2018 17:07

Debut para Agustín Adba, salido del semillero de la FUC. Con Penélope (2018), nos introducimos en el lado B del ambiente artístico. Pasiones, relaciones soft y la cultura del libre albedrio imperan dentro de este mundo chico, donde todos se conocen.

Penélope

(2018)

Penélope llega al mundo artístico acompañando a un amigo al estreno de una película. Cambiará ropa de escuela por vestidos de gala, zapatillas por tacos, y fiestas privadas en lugar de trabajos prácticos. Rodeada por gente del contexto nocturno, salta de chico en chico, como quien visita varias tiendas comerciales.

“Hoy estoy acá, mañana no sé, eso es lo mágico” le dice Penelope a un director que la invita a cenar. Por ahí pasan las cosas para esta chica, subida a la cresta de la ola sexual. Segura, sin intimidarse, tiene la sensación de poder conseguirlo todo. La construcción que desempeña con su actriz sea seguramente el mejor mérito de Abda, a pesar de que le falte un golpe de horno. Algo normal en los primeros pasos.

Resulta hasta familiar encontrarse con terminologías de la jerga artística, se nota que, a pesar de su juventud, Agustín Adba no solo la conoce, sino que lo resalta perspicazmente. Lo alentador del film es hallar al realizador buscando posicionarse como director de su propia película, la cual participa en una categoría muy observada en el (20) BAFICI, la Argentina.

5.0

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