Rolando Gallego
12/04/2018 13:39

Luminosa y explosiva, así es Las Vegas (2018), la nueva película de Juan Villegas (Adán Buenosayres. La película) que explora los días de reencuentro entre una pareja de divorciados, su nueva cónyuge, su hijo, y otros personajes, en el marco de un edificio emblemático (que da lugar al nombre del film) pensado para vacacionar frente al mar.

Las Vegas

(2018)

Dicen que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar en cine y Villegas apuesta a todo con un guion que transita el humor a partir del gag a un nivel de “tiroteo” con el que el espectador empatiza y deconstruye a cada uno de los personajes de este film coral.

Las Vegas comienza con un cuadro de situación particular. Una mujer (Pilar Gamboa) le grita al chofer de un micro de larga distancia para saber el tiempo de demora que habrá entre que un nuevo ómnibus les permita abordar para alcanzar el destino final (Villa Gesell) que tenían.

Laura (Gamboa), exige que con exactitud le pueda definir el lapso temporal, el chofer continua con sus cosas, se suma su hijo Pablo (Valentín Oliva), y en lo que comienza como una anécdota a contar luego del descanso a los amigos, termina por convertirse en el inicio de un viaje que transformará a cada uno de los protagonistas.

El director pinta de cuerpo entero a sus personajes, los moldea a pocos minutos de iniciado el viaje a partir de los detalles que los configuran (vestimenta, aspecto físico, accesorios, gustos), pero, principalmente, desde lo verbal. La palabra definirá no sólo las acciones, sino que contextualizará y contrastará a cada uno de los integrantes de la propuesta.

Laura, en oposición a Pablo, habla, grita, discute, mucho. Pablo se refugia en la música y en los cientos de CD’s que lo acompañaran durante su breve estadía en la costa. En un paso de comedia único, se toparán con Martín (Santiago Gobernori) y Candela (Valeria Santa), el exmarido de Laura y su actual pareja. Y a partir de allí, el humor cederá sin presión el espacio para el romance, o mejor dicho el reromance, el despertar sexual y la definición de situaciones.

El guion privilegia el gag y el humor físico, descubriendo vínculos, pero también las costumbres e idiosincrasia de la vida frente al mar durante los períodos de descanso, y en la recurrencia de algunos punchlines, además se configura el contrato de lectura de esta película, amena, que cuenta con una banda incidental envolvente que unifica las acciones.

Las Vegas es una película que cuida sus encuadres y tomas, destacando una vez más el clasicismo con el que Villegas se acerca al cine, pero que además, en esta oportunidad privilegia los diálogos y el chiste visual para desarmar los conflictos.

Hay una escena en un boliche que es digna de una sitcom. Todos deciden ir a bailar para terminar la noche. A los cuatro personajes se suma la guardavidas (Camila Fabbri) que Pablo pretende conquistar. Bailan al ritmo de un tema y Laura queda sin pareja y genera su baile sola antes de retirarse. Hay un capítulo de The Nanny en el que la protagonista, Fran Drescher, hace lo mismo. Ambas asumen su soledad sin tener que renunciar a su propio entretenimiento.

Y eso resume al film, una propuesta que intenta aportar al cine un entretenimiento inteligente, alejado de estereotipos y utilizando recursos que pocas veces funcionan en nuestra pantalla. Pilar Gamboa deslumbra con otra interpretación sostenida y constante que se completa en la interacción con cada uno de los personajes de esta agradable y divertida comedia.

8.0

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