Emiliano Basile
07/03/2018 23:13

El documental ALIAS YINETH - La Mujer de los Siete Nombres (2017) forma parte de un proyecto transmedia “Alias” que comienza con Alias María (2015), la película de José Luis Rugeles que participó del 68 Festival de Cannes. Como en aquella obra, este trabajo se centra en una de las tantas víctimas de la guerra entre el Gobierno Colombiano y las FARC. Accediendo a su realidad y los procesos que le tocó vivir, se busca concientizar al espectador del horror de dicho conflicto.

ALIAS YINETH - La Mujer de los Siete Nombres

(2017)

Yineth es la protagonista de esta película. Mujer campesina absorbida a los 12 años por las FARC que hoy en día forma parte de un programa de reinserción social del Gobierno Colombiano para concientizar a otros de las aberrantes vivencias sufridas. Yineth tuvo que reinventarse una y otra vez para llegar a ser la portavoz de sus propios recuerdos traumáticos y así, rehacer su vida en una sociedad que siempre le dio la espalda al conflicto.

Es notable la actitud de esta mujer para salir adelante en situaciones adversas, cambiando su identidad según el momento y las circunstancias. Su espíritu de supervivencia sorprende e invita a escuchar su testimonio.

Daniela Castro, asistente de dirección de Alias María, dirige junto a Nicolás Ordóñez esta película que busca expandir el discurso concientizador del programa del Gobierno Colombiano más allá de sus fronteras. De ahí que en varias ocasiones aparezcan los intentos de paz impulsados por dos Gobiernos diferentes como leiv motiv de la historia. Los discursos resuenan como contexto de lo vivido por Yineth, alias Tania o alias Yinan, según la ocasión.

Este documental cuenta con recursos narrativos y de puesta para enriquecer el relato de su protagonista. Cada identidad se presenta de manera inteligente con un uniforme en el inicio: de promotora del programa social, de novia, de soldado. El traje la invita a recuperar sus experiencias traumáticas, para la película y para el programa del Gobierno. Tal vez, el precio que debe pagar para ser aceptada por esa sociedad que no quiere ver del todo la gravedad del asunto.

Esta coproducción colombiana argentina tiene entonces su punto máximo en su protagonista, con quien es imposible no empatizar, mientras que peca por momentos de apegarse demasiado al discurso gubernamental sin necesidad. Un discurso necesario y contundente que se trasmite con una portavoz ideal, pero que no la saca del lugar de víctima, esté de uno u otro lado del conflicto.

6.0

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