Adrián Monserrat
31/01/2018 23:39

Una nueva película de terror llega a las salas y, lejos de sorprender, nos confirma que escasean los productos destacados del género.

La Crucifixión

(2017)

Son cada vez más las obras de cine de terror de bajo presupuesto que desfilan por las salas de nuestro país. El resultado muchas veces no es el deseado y, lejos de brillar, pasan sin pena ni gloria. Quizás esa apuesta a nivel mundial por arriesgar con productos pequeños pero que podrían generar gran impacto sea el camino a seguir. Así el peligro de inversión se minimizaría. Así los productos que triunfen se destacarían. Así fue como obtuvimos a un miembro del género dentro de las nominadas a Mejor Película en los Premios de la Academia pero, lamentablemente, ¡Huye! (Get Out, 2017) hay una sola. ¡Huye! es ese pez que nada en el mar, se diferencia del resto y convive con peces de todo tipo, peces que no se destacan y forman parte de la mayoría. De este tipo de peces es La Crucifixión (The Crucifixion, 2017), film que se estrena y cuenta con el colchón de ser de los guionistas que llevaron a cabo El conjuro (The Conjuring, 2013) y Annabelle (2014).

Las primeras secuencias de la película nos hace creer que esto va enserio pero, luego del primer acto, los clichés abundan a más no poder. Resulta que, tras la muerte de una joven monja, un cura le cuenta a una periodista la presencia de un ser diabólico en su cuerpo y, por eso, el motivo del fallecimiento. Desde esa premisa, ya con la escasez de fundamentos que justifiquen la presencia de la periodista al frente de la investigación, las escenas de impacto no aparecen y la pesquisa pasa a un segundo plano sin que nada se posicione en el primero. El film queda en la tibieza entre ser una película de suspenso y misterio o girar a los sustos más sufridos como una criteriosa obra de terror. El resultado es un largometraje que no logra entretener, que abunda en situaciones obvias y deja un gusto a poco y nada.

Tener a la pluma de Chad y Carey Hayes a cargo del film podía garantizar una historia ideal para irse, debido al miedo, de la sala a toda velocidad. El haber sido los guionistas de películas como El conjuro, de lo mejor del cine de terror de los últimos años, no significa que obra que toquen puede resultar un ejemplo del género. A los hechos nos remitimos con La Crucifixión y, años atrás, el haber escrito un film como La casa de Cera (House of Wax, 2005). Si algo nos queda claro de todo esto es que, atrás de El conjuro y todo su universo cinematográfico que viene está un verdadero ícono de hoy en día del cine de terror. Estamos hablando de James Wan, un visionario a principios de la década del 2000 con El juego del miedo (Saw, 2004) y, más acá en el tiempo, las saga de La noche del demonio (Insidious). Quien comanda La Crucifixión es el francés Xavier Gens, que cuenta en su historial con ser el director de películas vapuleadas por la crítica como The Divide (2011), Frontera(s) (Frontiers, 2007) y Hitman (2007). Sin dudas la dirección en La Crucifixión es un punto flojo y, de esta forma, el francés sigue extendiendo su lista de películas muy poco exitosas.

¡Huye! nos enseñó que si se quiere obtener un producto de calidad y con mirada crítica a la sociedad, se puede. Por más que hoy en día se acuse que el film de Jordan Peele (Keanu) podría estar sobrevalorado, logra lo que muy pocas obras consiguen: divertir, entretener. Y ese mismo es el objetivo de una película que se estrena en la pantalla grande, el de pasarla bien, sea con sustos o risas. ¡Huye! hay una sola, no hay dudas. Pero estamos seguros que cada vez serán más los productos que aparezcan, que se arriesguen y que se asemejen a esos peces que tratan de sobresalir del resto. Podría estar mal la comparación, La Crucifixión va por un lado distinto a ¡Huye! pero la aparición de diversos productos amplía el panorama. En la diversidad está la riqueza.

4.0

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