Benjamín Harguindey
31/01/2018 22:53

The Post: Los oscuros secretos del Pentágono (The Post, 2017) lleva el subtítulo “Los oscuros secretos del Pentágono”. ¿Qué es un secreto claro? Refiere a los Pentagon Papers, documentos clasificados que en 1971 fueron filtrados y publicados por la libre prensa detallando el involucramiento político y militar de los Estados Unidos en Vietnam. Durante décadas el gobierno había escondido su verdadera magnitud, tanto del público como del Congreso.

The Post: Los oscuros secretos del Pentágono

(2017)

El New York Times fue el primero en publicar la noticia, pero pronto fue censurado por la Casa Blanca; el Washington Post, entonces un diario local al borde de la ruina, continuó la historia. La película quizás exagera el papel del Post en cubrir y promulgar la noticia pero la historia es tanto más simpática cuando el débil la protagoniza. Al año siguiente el Post encabezaría las escandalosas revelaciones entorno a Watergate que eventualmente llevarían a Nixon a abdicar la presidencia.

Si todo esto suena didáctico es porque la película es así de didáctica. Dirigida por Steven Spielberg, continúa su serie de dramas históricos/políticos como Lincoln (2012) y Puente de espías (Bridge of Spies, 2015), películas hechas con el objeto de informar primero y conmover después. La otra comparación obvia es Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1976), pero se queda corta de su grandeza. Todos los hombres del presidente se posa al borde de un abismo de misterios insospechados y la película funciona a base de aquella sensación de vértigo y tensión: descubre el escándalo de Watergate junto al espectador. The Post: Los oscuros secretos del Pentágono en cambio es un film relativamente plácido y satisfecho con sí mismo. El contenido de los Pentagon Papers es menos importante que la burocracia que lleva a su publicación.

De haber sido dirigida por cualquier otra persona la película sería irredimible salvo como un memento de la importancia de la libertad de prensa. Pero una película no es su mensaje. Si The Post: Los oscuros secretos del Pentágono se eleva por encima del didactismo es porque Steven Spielberg es quien dirige. La película es tan literal que pone a prueba sus dotes cinematográficas pero como siempre Spielberg sabe dónde subrayar, cuándo no cortar, qué dejar afuera, cómo posicionar, angular y mover la cámara para exprimir el encuadre por todo lo que vale. Spielberg no “agrega” emoción, la descubre. Sus personajes son oficiosos pero humanos y siempre hay una veta de picardía incipiente, ya sea entre planos o en el fondo de uno.

Meryl Streep y Tom Hanks protagonizan la película como la editora y el editor ejecutivo del Washington Post, ambos seguramente designados por su emblemática imagen de popularidad y honestidad con el pueblo americano. Destacar sus actuaciones es inútil. Todas las actuaciones de la película son versátiles, hasta en los papeles más pequeños sentimos el peso de una persona real. Tracy Letts y Bob Odenkirk son los más sorpresivos y magnéticos del elenco.

El estreno de The Post: Los oscuros secretos del Pentágono es oportuno y no se podría haber conseguido mejor director o elenco, pero el tono y la intención de la película son tan literales - a veces pretenciosos a falta de verdadero drama - que es difícil imaginar una vida para ella que sobrepase la entrega de los próximos Oscar.

7.0

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