Emiliano Basile
25/01/2018 21:10

El guionista de Red Social (The Social Network, 2010) vuelve sobre un personaje existente que realizó el sueño americano: obtuvo el éxito a fuerza de inteligencia y esfuerzo. Sólo que su triunfo fue en el juego clandestino situación que pone a sus logros en pleno cuestionamiento ético y legal.

Apuesta maestra

(2017)

Molly (Jessica Chastain) es una esquiadora profesional que, cuando su actividad deportiva decae producto de un accidente, no duda en obtener cualquier trabajo para subsistir. Pero su formación deportiva le permite hacer el sacrificio necesario para obtener mejor rendimiento, hecho que aplica ni bien se le presenta la oportunidad: contactos y códigos para coordinar partidas de póquer clandestinas con millonarios. El salto al poder -y con él al dinero- es veloz hasta que la ley cae sobre ella.

La película busca poner en cuestionamiento su imagen, ¿es una sobreviviente que desarrolló habilidades ante las circunstancias? ¿o es una delincuente incapaz de hacer dinero trabajando dignamente? Apuesta maestra (Molly's Game, 2017) posiciona su figura como un modelo contemporáneo de éxito que no depara en ética profesional. ¿El sueño americano lo hace?

Aquí no se trata del creador de una red social como Facebook pero sí de una persona que supo leer con exactitud la oferta y demanda social para construir un imperio sumamente redituable. El foco de Apuesta maestra del mismo modo que el de Red Social, supera al personaje y cuestiona a la sociedad que lo crea. He ahí lo interesante de su propuesta.

Apuesta maestra utiliza con inteligencia los universos que el tema elegido le propone: el deportivo y el del juego, sumándose a una infinita lista de films de apuestas que terminan con sus protagonistas con la ley en los talones. Lo peligroso se fusiona en un coctel atractivo para el espectador, pero es el punto de vista de su personaje, con su lengua filosa para justificar su accionar ante los tribunales, el que invita al espectador a ponerse en los pies de la protagonista y pensar en sus propios límites éticos.

Aaron Sorkin repite la fórmula de su exitosa Red Social en su debut como director y encuentra, en la historia de Molly Bloom, una nueva figura difícil de catalogar, propia de nuestros tiempos.

7.0

Comentarios